El fotógrafo español Txema Salvans ofrece una colección de imágenes agridulces de las contradicciones de nuestra civilización postindustrial. A lo largo de los últimos 15 años, Salvans ha recorrido las costas del mar Mediterráneo fotografiando escenas de personas relajándose, tomando el sol y labrándose un pequeño paraíso personal en medio del aparentemente ineludible telón de fondo del paisaje industrializado. Sus instantáneas no pretenden sorprender con un despliegue técnico, ni explicar lo que sucede porque la fotografía como arte es polisémica. El espectador, a través de su experiencia emocional, le da sentido a la imagen. Quien mira la escena tiene su propia interpretación y las completa de significado. Las personas se convierten en figuras de obstinada insistencia, símbolos de una condición contemporánea en la que las presiones por la productividad invaden nuestra necesidad de escape y de ocio.









