La foto del día

Los cascos futuristas de los bailarines brillan bajo las luces en un importante espectáculo de ballet, pero hace apenas dos meses sus trajes eran botellas pegajosas arrojadas a un contenedor de reciclaje de Tokio. La compañía K-Ballet tiene como objetivo llamar la atención sobre una crisis de contaminación global a través de un diseño de vestuario y escenografía inusual. Más de 10.000 botellas que conforman las enormes paredes móviles del laberinto y 100 paraguas transparentes abandonados en la capital de Japón se recolectaron en tan sólo una semana. Los desechos plásticos se han duplicado a nivel mundial en 20 años y sólo el 9% se recicla con éxito, según el grupo de países desarrollados de la OCDE. La ONU dice que el volumen de plástico que ingresa a los océanos casi se triplicará para el año 2040. Las botellas se usaron también con forma de píxeles para componer los letreros del espectáculo.

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