Cuando el barco de Dmitry Kokh se acercaba a la pequeña isla deshabitada de Kolyuchin en el remoto Lejano Oriente ruso, lo último que esperaba ver era una figura en la ventana de una casa. Mirando a través de sus binoculares, el fotógrafo se sorprendió al ver más de 20 osos polares explorando el pueblo fantasma. Tras la desintegración de la Unión Soviética a principios de la década de 1990, la estación meteorológica de la isla se cerró y sus trabajadores partieron. Pero los osos polares son muy curiosos y es habitual que inspeccionen lugares abandonados en busca de comida. Con el cambio climático reduciendo el hielo marino, cada vez es más difícil para los osos polares cazar, lo que los empuja a acercarse a los asentamientos humanos para buscar comida. Esta imagen es una de las ganadoras del prestigioso concurso Fotógrafo de la Vida Silvestre 2022, que organiza el Museo de Historia Natural de Londres.









