Glicéria Tupinambá vive en una de las 22 aldeas de la Tierra Indígena Tupinambá, en el sur de Bahía. Después de muchos años de investigación, creó la primera capa de Tupinambá de cuerpo entero, una exquisita pieza de artesanía y diseño. Cada manto contiene más de 4.000 plumas de aves trenzadas con fibras naturales, como los utilizados por los nativos brasileños en los rituales comunitarios y que desaparecieron hace 300 años, después de la colonización. Antes de su creación sólo quedaban siete capas en el mundo, todas en colecciones reales europeas o conservadas en museos etnográficos como importantes artefactos arqueológicos. El atuendo es un símbolo de las demandas del movimiento indígena para la protección de su pueblo y sus territorios, amenazados por la ganadería intensiva y la industria forestal y minera.









