En 1648, el editor holandés Joan Blaeu comenzó a vender un mapa que se erige como uno de los mayores logros cartográficos de la época. Mide casi 2 x 3 metros y representa el mundo entero, con muchos detalles basados en las observaciones de comerciantes, colonizadores y aventureros. Por su costo las copias del mapa de Blaeu estaban destinadas a los muros de los ricos y poderosos. Sus primeros propietarios fueron comerciantes de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, quienes desde sus hogares en el norte de Europa podían mirarlo e imaginar las fuentes lejanas de su riqueza. El Harry Ransom Center, de la Universidad de Texas, ha obtenido y restaurado una de las copias que puede verse y estudiarse de manera gratuita en el Centro que posee, entre otros tesoros, el archivo personal de Gabriel García Márquez, con su correspondencia, borradores y el original de su novela inédita “En agosto nos vemos”.









