Trabajadores del Museo Nacional de Antropología de México trasladan una escultura de San Antonio de Padua que data del siglo XVII, mide 1,50m de altura y tiene un recubrimiento de oro de 24 kilates. La pieza había sido robada en 2002 del templo de Santiago Apóstol en Jiutepec, Morelos, por lo que se emitió de inmediato un alerta nacional e internacional y se abrió una investigación sin que arrojara mayores resultados. Hasta que se descubrió que formaba parte de una colección privada en Estados Unidos y que la persona que la poseía la dejó como herencia al Museo de San Ángelo en Texas. En 2019 se logró demostrar que era la escultura original y tras largas gestiones su restitución se hizo efectiva el miércoles último. La figura de madera maciza y decorada con un finísimo estofado tiene la túnica y las sandalias franciscanas, y un libro, atributos de San Antonio de Padua, un doctor de la Iglesia del siglo XIII.









