El teatro de títeres en China es un acontecimiento que incluye otras artes: música, canto, declamación, mímica, danza, artes marciales y plásticas. Los títeres no sólo tienen un propósito educativo y recreativo, sino que también materializan puntos de vista filosóficos y religiosos. Pese a los cambios en la cultura rural, principal sustento de este arte legendario, el género sigue vivo. La tradición dice que el emperador Wudi de los Han (140 – 87 a.C.), apenado por la muerte de su concubina favorita Li, pidió a un experto taoísta que la invocase y la reviviese. Éste recortó una sombra que hizo aparecer al contraluz tras una cortina. El emperador pudo entonces contemplar esta ilusión que restituía el espíritu de la difunta. Los titiriteros de sombras sacaron este espectáculo del palacio imperial para representar epopeyas que son todavía muy populares, como la de Shuihu zhuan (A la orilla del agua), una historia similar a la de Robin Hood. Esta imagen del fotógrafo Li Jianping, tomada en Shandong, al este de China, es una de las ganadoras del concurso Global SinoPhoto que estamos recorriendo esta semana con LA CALLE.










