“La crisis de salud pública”, como los expertos y hasta el expresidente Barak Obama llaman a la violencia con armas de fuego en Estados Unidos aumentó más del 30% durante el primer año de la pandemia. Y en lo que va de 2021, según datos de la Gun Violence Archive, hubo 282 tiroteos masivos, definidos como los incidentes donde resultan heridas o muertas cuatro o más personas, sin incluir al agresor. En el mismo período los estadounidenses compraron un récord de 17 millones de armas. De los cuales, dos tercios expresaron haberlas adquirido “preocupados por la anarquía” y casi la mitad por “el temor a la liberación de presos”. La mitad también mencionó su preocupación de que “el gobierno vaya demasiado lejos”. Como lo han demostrado todos los estudios científicos en la última década, son el miedo y la tenencia de armas por parte de los civiles las dos principales causales de esta auténtica catástrofe.









