Personal de limpieza rocía los asientos de la cancha central de Wimbledon antes del inicio del torneo, que arrancó ayer con un aforo del 50% y alcanzará su capacidad de 15.000 asistentes para las finales. Desde que se inició en 1877 como un torneo para amigos, Wimbledon ha crecido hasta convertirse un campeonato Grand Slam con millones de seguidores por todo el mundo. El único Grand Slam sobre césped mantiene muchas de sus tradiciones, incluyendo un estricto código de vestimenta para sus competidores, la degustación de las frutillas con crema y la presencia de la realeza.









