Los coloridos toboganes y la cascada de 17 metros de altura del parque acuático destacan en la cubierta del “Icon of the Seas”, el crucero más grande del mundo. El buque de la compañía Royal Caribbean, que el sábado emprendió su primer viaje comercial desde Miami, fue botado en medio de una fanfarria de superlativos. Más largo que la Torre Eiffel, el “Icon of the Seas” se eleva 20 cubiertas sobre las olas, tiene capacidad para más de 7.000 pasajeros y tripulantes y, con un cuarto de millón de toneladas brutas, podría tragarse cinco Titanic en el desayuno.
El crucero funciona con gas natural licuado (GNL), lo que según la empresa es el “combustible marino de combustión más limpia”. Pero varios estudios, que compararon la huella de carbono de unas vacaciones de una semana en un crucero por Europa con la de tomar un vuelo y alojarse en un hotel, concluyeron que el buque tiene un consumo de carbono ocho veces mayor.