
La discusión sobre el costo de la energía en Entre Ríos volvió al centro del debate tras publicaciones contrapuestas sobre las tarifas eléctricas. El economista y concejal Pablo Presas analiza por qué ambas miradas pueden ser ciertas y cuál es el verdadero problema estructural.
En los últimos días aparecieron dos notas aparentemente contradictorias sobre el costo de la energía eléctrica en Entre Ríos. Una sostenía que nuestra provincia tiene hoy la tarifa residencial más baja de la Región Centro. La otra afirmaba que, pese a generar energía, seguimos teniendo una de las tarifas más caras de la región.
A simple vista parecería que una de las dos está equivocada. Sin embargo, la realidad es bastante más compleja y probablemente ambas tengan parte de verdad.
La discusión energética en Entre Ríos suele simplificarse demasiado. Muchas veces se analiza únicamente cuánto paga un usuario residencial promedio en un momento determinado, pero se deja de lado algo mucho más importante: el impacto de la energía sobre la competitividad, la producción, la industria y el desarrollo provincial.
En febrero de 2023, en el marco del debate energético que atravesaba la campaña provincial de aquel año, publiqué una nota titulada “10 formas de bajar la tarifa eléctrica en Entre Ríos”, donde planteaba distintas alternativas para reducir estructuralmente el costo energético en nuestra provincia. En aquel momento existía un consenso bastante amplio respecto a que Entre Ríos necesitaba avanzar hacia una provincia más competitiva, con menor presión impositiva y costos energéticos más razonables para producir.
Para quienes quieran releerla, la nota completa puede encontrarse aquí:
https://www.analisisdigital.com.ar/opinion/2023/02/28/diez-formas-de-bajar-la-tarifa-electrica-en-entre-rios
Tres años después, creo que vale la pena revisar cuánto se avanzó realmente en cada uno de esos puntos y entender por qué todavía siguen existiendo miradas tan contrapuestas sobre el tema.
La primera cuestión importante es entender que el sistema eléctrico argentino cambió mucho entre 2023 y 2026.
Durante años, gran parte de las tarifas eléctricas estuvieron fuertemente subsidiadas por el Estado Nacional, especialmente en el AMBA. Eso generaba una enorme asimetría respecto al interior del país. En los últimos años, con la fuerte reducción de subsidios nacionales, esa diferencia comenzó a achicarse.
Y esto explica parte de la polémica actual.
Hoy puede suceder que, para determinados usuarios residenciales y determinados niveles de consumo, Entre Ríos efectivamente tenga tarifas más competitivas que Córdoba o Santa Fe. Sobre todo luego de algunas decisiones provinciales vinculadas a la reducción de cargos e impuestos provinciales.
Pero eso no significa necesariamente que Entre Ríos haya resuelto su problema estructural de competitividad energética.
Porque cuando se analiza el costo para producir, para invertir o para generar empleo, la situación cambia considerablemente. Comercios, industrias, frigoríficos, productores agropecuarios y sectores electrointensivos siguen enfrentando costos energéticos elevados en comparación con otras regiones e incluso con países vecinos.
Y ahí aparece el verdadero debate de fondo.
La energía no debería analizarse solamente como un servicio básico residencial. También debería pensarse como una herramienta estratégica de desarrollo.
Entre Ríos tiene una particularidad evidente: es una provincia generadora de energía. Salto Grande es una de las principales represas hidroeléctricas del país y, sin embargo, seguimos discutiendo tarifas elevadas y problemas de competitividad.
Por eso, más allá de los avances que efectivamente existieron en estos años, todavía persiste una sensación social y productiva de que la energía en Entre Ríos continúa siendo cara.
Si uno revisa aquellos diez puntos planteados en 2023, el balance probablemente sea el siguiente:
| # | Propuesta planteada en 2023 | Qué pasó entre 2023 y 2026 | Resultado |
| 1 | Mejor reconocimiento para Salto Grande en CAMMESA | Continuó el esquema nacional centralizado sin beneficios diferenciales para Entre Ríos | ❌ Pendiente |
| 2 | Utilizar regalías hidroeléctricas para aliviar tarifas | Hubo alivios parciales provinciales, pero no un mecanismo permanente ligado a regalías | ❌ Pendiente estructural |
| 3 | Aplicar excedentes de CAFESG a reducción tarifaria | CAFESG mantuvo principalmente su esquema tradicional de obras y programas | ❌ Sin avances relevantes |
| 4 | Corregir asimetrías entre interior y AMBA | La quita de subsidios nacionales redujo parcialmente las diferencias históricas | 🟡 Avance indirecto |
| 5 | Reducir el VAD y mejorar eficiencia de ENERSA | Hubo inversiones y mejoras operativas, aunque el VAD sigue siendo elevado | 🟡 Avance parcial |
| 6 | Reformar el esquema regulatorio y cuadros tarifarios | Se implementaron cambios y alivios puntuales, sin reforma integral | 🟡 Avance parcial |
| 7 | Reducir impuestos y cargos provinciales | Se eliminaron o redujeron distintos cargos provinciales sobre la tarifa | ✅ Avance concreto |
| 8 | Reducir tasas municipales sobre energía | Persisten la mayoría de las cargas y tasas municipales | ❌ Poco avance |
| 9 | Eliminar doble imposición e IVA sobre impuestos | No hubo modificaciones estructurales a nivel nacional | ❌ Sin avances |
| 10 | Impulsar generación distribuida y renovables | Crecieron proyectos solares y usuarios generadores, aunque aún lentamente | 🟢 En desarrollo |
El cuadro muestra algo interesante: hubo avances concretos, especialmente en materia de impuestos provinciales y alivio tarifario residencial, pero todavía no existió una transformación profunda del sistema energético entrerriano.
Y quizás ese sea justamente el motivo por el cual hoy pueden convivir las dos narrativas.
Por un lado, es cierto que Entre Ríos mejoró relativamente en algunos segmentos residenciales y que se tomaron medidas provinciales para aliviar tarifas. Eso debe reconocerse.
Pero también es cierto que continúan pendientes muchos de los cambios estructurales que permitirían transformar a la energía en una verdadera ventaja competitiva provincial.
Porque el problema de fondo no es solamente cuánto paga un usuario residencial promedio en una factura determinada. El verdadero desafío es si la energía ayuda o no a generar desarrollo, atraer inversiones y sostener empleo privado.
En ciudades como Concepción del Uruguay, esta discusión deja rápidamente de ser teórica. El costo energético impacta directamente sobre la competitividad de industrias, frigoríficos, comercios, turismo y también sobre sectores emergentes como las empresas de software y servicios tecnológicos, donde la competitividad y los costos operativos cada vez son más importantes.
Un ejemplo concreto es el de FEPASA, que recientemente avanzó en inversiones vinculadas a generación solar para reducir costos energéticos y ganar competitividad. Eso demuestra que la energía ya dejó de ser solamente un gasto operativo y pasó a convertirse en una variable estratégica para producir.
Sin embargo, mientras las grandes empresas pueden acceder más fácilmente a este tipo de inversiones, muchas pequeñas y medianas empresas locales todavía encuentran enormes dificultades para financiar procesos de reconversión energética o generación propia.
Por eso, cuando hablamos de tarifas eléctricas, no estamos discutiendo solamente una factura residencial. También estamos hablando de empleo privado, inversión, turismo, innovación y oportunidades de desarrollo para nuestras ciudades.
Y quizás allí esté el verdadero desafío hacia adelante: lograr que Entre Ríos no solamente genere energía, sino que también pueda transformarla en una ventaja competitiva concreta para producir, crecer y generar empleo de calidad.
(*) concejal y economista










