El gobernador Gustavo Bordet dio las primeras definiciones sobre el proceso provincial que se transitará hacia los comicios del año próximo. Lo hizo en la previa de un nuevo encuentro de la Liga de Intendentes Justicialistas que se hizo en El Pingo, donde también dejó algunas decisiones. Apuntes del laberinto nacional.
Por Mariano Osuna
Punto y Seguido, la columna política de los domingos de LA CALLE, había adelantado que las tres definiciones centrales faltantes del proceso electoral en la provincia, eran el desdoblamiento, la determinación de internas abiertas y la incorporación de las minorías. También se había anticipado sobre la carencia de debate al interior del oficialismo entrerriano sobre los pasos a seguir, más aún en contexto de incertidumbre sobre el poderío peronista para el 2023 y en un escenario de discusión intrínseca en el escenario nacional del Frente de Todos. Esta semana hubo dos hechos significativos en un camino que ayude a clarificar esas demandas: por un lado, la reunión de la Liga de Intendentes e Intendentas Justicialistas con el gobernador Gustavo Bordet y funcionarios del gabinete provincial: por el otro, una entrevista radial que el primer Mandatario dio en Viale, donde confirmó algunas definiciones sobre el proceso electoral.
La primera decisión, confirmada pero no anunciada por el gobernador, es el desdoblamiento de los comicios locales de lo que ocurra en la instancia nacional, convertido en una herramienta posible luego de la puesta en vigencia de la Ley 10.615 en 2018, ya que su articulado modifica la Ley 10.357 y permite que los segundos domingos de abril y junio sean un cronograma específico por fuera de las fechas nacionales. El oficialismo entrerriano ensayó esa estrategia en las elecciones de 2019, cuando el ex Intendente de Concordia fue reelecto en la Casa Gris cuatro meses antes que Alberto Fernández llegue a la Presidencia de la Nación. En ese entonces la resolución tuvo ensayos en distintas provincias gobernadas por el peronismo, con motivos diversos pero con la misma necesidad de que no se repita en los resultados locales aquel arrastre nacional que tuvo Cambiemos en la elección presidencial de 2015. Vale recordar que el escrutinio definitivo en Entre Ríos en aquella contienda dejó un saldo de 325.878 votos para el actual mandatario, y de 303.769 para el actual senador nacional Alfredo De Ángeli. Un escenario bastante diferente, por múltiples causas, de los comicios de 2019 que arrojó números finales de 436.452 sufragios para Bordet y 270.302 para el ex diputado nacional Atilio Benedetti. Esto no quiere decir que el desdoblamiento sea la consecuencia, en un contexto de irrupción nacional de Cambiemos, de una tercera oferta con fuerza electoral, encabezada por el actual senador provincial Adrián Fuertes y el ex gobernador Jorge Busti, de los errores no forzados del oficialismo nacional, de las dudas sobre la propia candidatura del ahora embajador Daniel Scioli, de la falta de internas abiertas con pegado de todas las candidaturas, de la polarización nacional por fuera de las gestiones locales, entre otras características sobre el proceso de 2015. Lo que sí es cierto, es que ese primer ensayo general de desdoblamiento de 2019 dejó certezas sobre las fortalezas de una herramienta que puede ser relevante para territorializar los comicios y desacoplarse del debate nacional.
Durante la reunión de La Liga de Intendentes e Intendentas Justicialistas, realizada el último jueves en El Pingo, el gobernador puso el eje en la gestión, pero también habló de la necesidad de reforzar las administraciones locales y de la importancia de refrendar en los hechos lo que se manifiesta con las palabras. Incluso usó la palabra lealtad para graficar esa relación entre lo que se hace y se dice o promete. Ese mensaje no fue casual, sino que refiere a las expectativas del oficialismo respecto al peso que los jefes y las jefas comunales tendrán en la misión de retener intendencias y la gobernación.
Internas e incorporación de minorías
Horas antes del encuentro en El Pingo, Bordet dio una entrevista a Micrófono Digital, de Viale, donde no confirmó el desdoblamiento, aunque remarcó con mayor contundencia la necesidad de habilitar internas abiertas, donde todas las precandidaturas puedan llevar su boleta pegada a las distintas categorías provinciales. Esa definición refiere al tablero de otros comicios donde se imposibilitaron esas contiendas en igualdad de condiciones, sea por el apoyo explícito del aparato en una de las ofertas electorales, por la imposibilidad del pegado que derivó en la realización de una boleta corta sin el arrastre de otras categorías, o directamente por la prohibición de la participación en algunos distritos. Los argumentos fueron que muchas veces las internas dejan heridas abiertas difíciles de curar o que es fundamental el robustecimiento de una fórmula para que se instale con la misma densidad en todo el territorio entrerriano. Los tiempos cambiaron y algunos ensayos como el Frente Unen de Capital Federal en 2013, el propio peronismo en los comicios de Concepción del Uruguay en 2019 o la última prueba en Juntos por el Cambio en Entre Ríos en las legislativas de 2021, donde la segunda lista en cantidad de votos, encabezada por el actual diputado nacional Pedro Galimberti sacó más de la mitad de los votos de la lista protagonizada por Enrique Cresto, con el Frente de Todos (o Creer, si uno recuerda el nombre de la coalición en 2019) unido.
Esta columna destacó justamente la necesidad de dar certezas sobre el proceso electoral provincial en relación a estos tres ejes indispensables. El otro tiene que ver con la incorporación de las minorías luego de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), con el objetivo que esa interna funcione como votos de una coalición, más allá que la política no es matemática y ninguna cuenta proporciona resultados automáticos. Esto también fue usado por Juntos por el Cambio en la contienda entre las listas encabezadas por Rogelio Frigerio, que será el candidato de la principal alianza opositora para la Gobernación el año próximo, y el ya mencionado Galimberti. El ex Intendente de Chajarí terminó desplazando del tercer lugar de la boleta final al ex legislador nacional y candidato a gobernador en 2011 y 2019, Atilio Benedetti. Esa opción de una interna competitiva, conducida políticamente, con menor margen de daños colaterales, con la inclusión de las listas derrotadas, con un criterio definido previamente, terminó siendo una opción competitiva, incluso para algunos electores de otras fuerzas que decidieron en las PASO meterse en la contienda entre las ofertas internas de la oposición. “Es tiempo de incluir las minorías y pienso ocuparme personalmente de hablar con todos, pero principalmente con los que ganen”, afirmó Bordet en la entrevista concedida.
Fortalecer lo local en el laberinto nacional
Con algunas fechas definidas, y condiciones claras sobre la participación de internas, que no quita que el oficialismo intente igualmente llegar a una fórmula representativa de unidad, la versión entrerriana del Frente de Todos pone primera sabiendo que los tiempos se acortan y falta menos de un año para las Primarias de abril. El mensaje de consolidación de las administraciones locales y del peso territorial para la próxima campaña, vino acompañado de otra definición que no pasó desapercibida: Bordet estará en la lista, como también hicieran los ex mandatarios Sergio Urribarri y Jorge Busti, quienes fueron diputados provinciales, ambos presidentes de la Cámara Baja, durante los primeros años de mandato de su respectivo sucesor.
El gobernador no fue de la partida del acto que la mesa nacional de la Uocra le hizo a Alberto Fernández en Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires. ¿Coincidencia con una agenda desbordada de compromisos? ¿Mensaje de neutralidad respecto del laberinto nacional al interior del oficialismo, que solo agrega confusiones al malhumor social entre pandemias y al deterioro de la calidad de vida de los argentinos? Lo cierto es que Sergio Uñac, de San Juan, fue el único mandatario presente en el acto que intentó darle otro músculo político a la apoyatura social hacia la gestión de Alberto Fernández, más aún luego de algunos ensayos discursivos con intenciones de reelección. Mismo avance y retroceso oral que tuvo un eventual proyecto de aumento de las retenciones, para el que afirmó que necesita que el Congreso “entienda el problema y acompañe», aunque horas después distintos ministros salieron a desmentir tal posibilidad. Lo que sí fue novedad, en un contexto donde el Indec detalló que una familia de cuatro integrantes requiere $95.260 para no ser considerado pobre, $42.527 para no estar bajo la línea de la indigencia, y más de $150.000 para tener ingresos de clase media, fue el traslado de la Secretaría de Comercio Interior, a cargo de Roberto Feletti, del Ministerio de Desarrollo Productivo al Ministerio de Economía. Toda una definición en tiempos de evaluaciones del Fondo Monetario Internacional, de picos de inflación en los últimos dos meses y de la discusión interna del Frente de Todos alrededor de la figura de Martín Guzmán.
Mientras transcurre el pago de los refuerzos a monotributistas, precarizados y jubilados, el Gobierno anticipó cambios en el Impuesto a las Ganancias y en la celeridad de los incrementos del Salario Mínimo Vital y Móvil. En simultáneo, continúa el ida y vuelta entre distintos actores de la coalición oficialista, como también ocurre, aunque sin la misma cobertura mediática, en las aspiraciones de la principal alianza opositora.
Durante la semana, todos se volverán a ver las caras en el Congreso nacional, donde continúa el debate sobre las leyes de Alquileres, Compre Argentino, Boleta única y reforma del Consejo de la Magistratura. Allí se encuentra en debate de comisiones o con media sanción proyectos relevantes sobre temas estructurales como la ampliación de la Corte Suprema de Justicia, la nueva moratoria para personas en edad de jubilarse y el Fondo para la cancelación de la deuda externa. El oficialismo entrerriano mira el debate nacional, con las precauciones necesarias para reorganizar el proceso provincial, acelerar gestiones y obras, y sentar las bases claras para el proceso electoral de abril del año próximo. A la espera de gestos nacionales, el peronismo entrerriano sabe que no tiene gran margen de maniobra para demorar nombres y fórmulas que faciliten la movilización política, que aporten la contextura proselitista, que permita el conocimiento cotidiano de las candidaturas en todo el territorio y que fomente la capitalización política de las gestiones y sus dirigentes. Las internas y las minorías aparecen como un punto de encuentro para los pasos siguientes, que es instalar posibles nombres y entusiasmar a una ciudadanía que viene con los traumas de la transición hacia una post pandemia.










