Intento difícil de realizar

Señor director:
La Carta de la Vicepresidenta de la Nación Dra. Cristina Kirchner y su análisis de la realidad política , económica y social actual del país, persigue entre otros objetivos, incorporar a sectores de la amplia gama del quehacer nacional con el fin de que asuman un compromiso que anteponga los intereses indeclinables de las mayorías nacionales.
Tal intención se sumerge claramente en el pasado, cuando le tocó gobernar y es totalmente coherente con los fines perseguidos por aquél entonces y los que imponen las circunstancias condicionantes totalmente objetivas, con origen en la gestión anterior y el desarrollo de la pandemia.
Ahora bien, ¿qué interés pueden llegar a tener quienes bajo la apariencia de un Estado de Derecho, disfrazaron el accionar político convirtiendo cada sector del país, en un territorio posible de negocios en que los funcionarios actuaban como particulares en pos de las mejores ganancias?
Ni siquiera se los podía equiparar a la gestión de un gobierno liberal, conservador o ultraconservador, ya que lo que la ciencia política denomina políticas públicas, en el régimen anterior sólo resultaba asimilables a prácticas sectorizadas con apariencia de legalidad, que sistemáticamente conducían a actos ilícitos o corruptos incompatibles con objetivos de interés nacional.
Considero que resulta agraviante, aún para los defensores del fundamentalismo neoliberal, que se incluya a varios de los más conspicuos representantes del macrismo como integrantes de tal posición económica en la que el Estado gravite lo menos posible.
La apariencia de limpieza interna de la oposición, que incluye incluso al ex Presidente, no genera significado alguno, ya que el silencio cómplice en algunos casos o, el encubrimiento en otros, no aseguran la posibilidad de una construcción política confiable salvo para los que los votan sin cuestionamientos por odio o conveniencia de futuros negocios.
Trasladar la desconfianza por el diálogo propuesto en busca de los objetivos planteados en la Carta, es una manera de ostentar nuevamente el ejercicio del poder económico y financiero. más allá de las instituciones y de la Constitución Nacional a las que debieran someterse.
Como la mayoría de las veces en que se deben analizar circunstancias del accionar histórico político, los autodenominados dirigentes de la derecha sólo ponen en evidencia la codicia y el más crudo interés individual, no en favor de un país, sino gestionando una especie de factoría con prolongaciones judiciales y mediáticas que les aseguren impunidad.
Con todos los defectos y suspicacias que la Carta de la Vicepresidenta puede llegar proyectar, el fondo de grandeza que contiene sólo tendrá la respuesta de la mezquindad y el oportunismo manipulador de parte de una dirigencia unida al sólo efecto.
Aldo O.Savina

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