El embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, pidió que se cubriera un mapa que mostraba a las Islas Malvinas como territorio del Reino Unido durante su discurso ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional francesa, defendiendo la postura soberana argentina.
Al inicio de su exposición este jueves, Sielecki señaló al presidente de la comisión que no podía, como representante del Estado argentino, «hablar libremente ante ese mapa», ya que legitimaría «una vulneración a la soberanía» y una «violación flagrante del derecho internacional». Tras una breve discusión en la que el funcionario francés aclaró que el territorio estaba «en disputa», Sielecki insistió y comparó la situación con invitar al embajador de Ucrania ante un mapa que mostrara Crimea como parte de Rusia. Finalmente, esa parte del mapa fue cubierta con una nota adhesiva amarilla.
El embajador, de 36 años, justificó después su actitud afirmando: «Cualquier argentino de bien hubiese hecho lo mismo». Sielecki ingresó a la función pública durante el gobierno de Mauricio Macri (2015-2019), trabajando en Jefatura de Gabinete y la Cancillería. Licenciado en Ciencias Políticas por SciencesPo París y con estudios en Cambridge, fue propuesto por Javier Milei para el cargo en Francia, donde tiene vínculos con el presidente Emmanuel Macron. Su pliego fue aprobado por el Senado junto a los de otros embajadores clave.
Su gestión recibió un elogio inesperado del dirigente social Juan Grabois, quien en X calificó el gesto como «patriótico» y «un orgullo como argentino», distanciándolo de lo que llamó «el cipayismo de Milei». La posición oficial del gobierno argentino, reiterada por Milei en una entrevista con The Telegraph, es que la soberanía sobre las islas «no es negociable» y se buscará solo por vía diplomática y con consentimiento de los isleños.
En junio de 2025, el Comité de Descolonización de la ONU adoptó una resolución, consensuada y copatrocinada por todos los países latinoamericanos del comité, instando a Argentina y el Reino Unido a retomar negociaciones para una «solución pacífica y definitiva» de la disputa.










