Hojas Sueltas… Vientos de cambio

Por Alfredo Serrano

Hay ansias por un cambio de rumbo político y económico en Ecuador y las elecciones locales y regionales del próximo mes de febrero podrían ser un primer paso en esa dirección. Así se desprende del macroestudio de análisis cualitativo de opinión realizado el pasado octubre por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) en la provincia de Pichincha, la segunda más poblada del país, con 3,3 millones de habitantes, y que engloba la capital, Quito.
El estudio, llevado a cabo a través de la técnica de grupos focales, reveló la existencia de un discurso transversal que vislumbra una cierta esperanza de salida de una situación percibida unánimemente como catastrófica, tanto en lo económico como en lo social, siendo el empleo –tanto la falta del mismo como los bajos salarios y la precariedad– y la inseguridad las principales preocupaciones. El surgimiento de esa tenue esperanza contrasta con los relatos recogidos en el macroestudio cualitativo previo de noviembre de 2021, en los que se evidenciaba un pesimismo absoluto acerca del estado de cosas y la imposibilidad de salir de él. Los factores que han motivado este cambio de perspectiva en el lapso de un año son los siguientes, de acuerdo a las narrativas detectadas: la identificación de un responsable de la crisis: el presidente, Guillermo Lasso, quien es definido a través de características negativas:
-Ausente: no está cuando el país le necesita.
-Insensible ante el sufrimiento del pueblo.
-Errático en la toma de decisiones.
-Incapaz y poco preparado para ocupar el cargo.
Los discursos exculpatorios que surgían en 2021 –poco tiempo en el cargo como para juzgarlo y supuesta pesada herencia que recibió del correísmo– desaparecen o son esgrimidos a la defensiva, con poca capacidad de persuasión hacia el resto de intervinientes. En este contexto, existe la convicción de que la salida de la crisis pasa indefectiblemente por la salida de Lasso de la Presidencia. Las movilizaciones de junio en protesta por la subida de los precios del combustible supusieron la agitación de un cuerpo social que hasta el momento aparecía paralizado ante los embates de la crisis. Despertó la conciencia –nunca desaparecida, pero sí adormecida– de que es posible un cambio. Esto no quiere decir que las elecciones de febrero tengan un carácter plebiscitario, pero sí que pueden ser el primer paso para algún tipo de cambio. En esta campaña, los grandes problemas de la agenda nacional estarán en un primer plano.

RESUMEN DEPORTIVO