Por David Bueno
Vivimos en un mundo complejo, en el que numerosos fenómenos se interrelacionan. La palabra complejo proviene del verbo latino “complecti”, que significa: abarcar, enlazar, rodear completamente. Se utilizaba para referirse a algo complicado pero de estructura muy bien entrelazada, como podría ser, por ejemplo, la de una cesta de mimbre. Sólo echando un vistazo al exterior vemos esta complejidad entrelazada en los ecosistemas, las relaciones humanas y, también, en las nubes y fenómenos meteorológicos. Sin embargo, que sea complejo no quiere decir que sea incomprensible, sino que para entenderlo en toda su plenitud no alcanza con analizar los elementos individuales que lo componen sino que, una vez examinados, necesitamos integrarlos y entrelazarlos. Hoy quiero proponer dos libros que examinan aspectos diferentes pero complementarios de la complejidad del mundo y que permiten, precisamente, que podamos hacernos una idea muy clara y comprensible. Por un lado, la “Guía de nubes y fenómenos meteorológicos” del físico Jordi Mazón y el biólogo Marcelo Costa, ambos profesores de escuela secundaria y coautores de otros libros sobre meteorología. Se trata de un libro muy ilustrado y con informaciones claras y concisas dirigidas a los jóvenes, pero extremadamente útiles a cualquier edad para conocer e identificar las nubes y fenómenos meteorológicos simplemente observando el cielo, más allá de lo que la tecnología nos aportar. Un libro para volver a los orígenes observacionales de esta ciencia.
Por otra parte, “Las maravillas de los sistemas complejos”, del físico Giorgio Parisi, que en 2021 fue galardonado con el Premio Nobel de Física por sus investigaciones sobre los sistemas complejos aplicados especialmente a los modelos climáticos y de calentamiento global. En este libro, escrito de forma muy personal, casi íntima, nos acerca al mundo de la investigación científica a partir de experiencias vividas en primera persona y de los descubrimientos académicos a los que ha asistido durante su trayectoria profesional. Desde el vuelo de los estorninos hasta los llamados cristales de espín, unos materiales magnéticos en los que coexisten ensamblajes ferromagnéticos y antiferromagnéticos distribuidos al azar, en aparente contradicción, pero que vistos en su conjunto, bien entrelazados entre sí, dan sentido a la complejidad. Cabe recordar que el nobel italiano hizo este descubrimiento trabajando con el destacado físico argentino Miguel Ángel Virasoro (1940-2021). En fin, un libro imperdible, con profundas reflexiones sobre cómo nacen las ideas, el cerebro y el sentido mismo de la ciencia.










