Hojas sueltas… Ojalá los atrape

Por Arturo Brooks

El Súper Bowl del domingo en el que los Kansas City Chiefs vencieron a los Philadelphia Eagles, 38-35 en la final del campeonato de fútbol americano dejaron, una vez más, números asombrosos. La transmisión de Fox Sports atrajo a 113 millones de espectadores, lo que lo convirtió en el tercer programa de televisión más visto de la historia de Estados Unidos. El Súper Bowl de 2015 y 2017 son los dos primeros. El deporte profesional es un espectáculo masivo y comercial de primer orden en todo el mundo, y los estadounidenses saben explotarlo como nadie. Datos recientes mostraron que de los 100 programas más vistos en 2022, 82 eran juegos de la NFL. La visualización del juego de este fin de semana alcanzó su punto máximo durante la actuación de la cantante Rihanna, con 118,7 millones de espectadores.
Muchos medios de comunicación analizaron lo mejor y lo peor del evento, entre otras cosas los anuncios comerciales emitidos antes y durante el entretiempo, un clásico de la prensa dada la famosa calidad y creatividad de las publicidades. Pero esta vez irrumpieron dos anuncios que causaron polémica: los que promocionaban a Jesucristo y al cristianismo, llamados “Él nos atrapa”. El primero fue de 30 segundos y presentaba a niños abrazándose unos a otros. El segundo fue un spot de 60 segundos con fotografías de personas gritándose entre sí. Terminaba con la línea: “Jesús amaba a las personas que odiamos”.
Esos dos anuncios, según se informó, costaron un total de 20 millones de dólares, pero la campaña incluyó cartelería, afiches y otros avisos en Youtube y las redes sociales que superaron los 100 millones. “El nos atrapa” es una iniciativa de La Fundación del Sirviente (The Servant Foundation) ligada a las iglesias evangélicas, que ha donado más de 1.000 millones de dólares en los últimos años a organizaciones religiosas, políticas y educativas que se oponen al aborto y a la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (Obamacare). Algunos de sus principales donantes tienen vínculos con políticos conservadores y afinidad con ideologías de extrema derecha. La fundación ha donado también decenas de millones a la Alianza en Defensa de la Libertad (Alliance Defending Freedom), un grupo de abogados cristianos conservadores involucrado en varios esfuerzos legislativos para restringir los derechos LGBTQ y anular la legislación contra la discriminación en la Corte Suprema.