Por Hivy Ortiz
En los próximos 11 años, se estima que el 40% de la superficie total de América Latina y el Caribe habrá alcanzado o sobrepasado el umbral de 2° de temperatura, lo que se traducirá en cambios en el régimen de precipitaciones y temperatura, y, por consiguiente, en impactos en la producción y en los medios de vida rurales. Hacia 2050, a menos que se adopten medidas urgentes de acción climática y en materia de desarrollo, podría haber millones de personas migrando por motivos climáticos. Lo que está en juego hoy es nuestra capacidad de alcanzar la seguridad alimentaria, erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. Por lo mismo, fortalecer la acción climática regional, particularmente en el sector agrícola, fuente de una amplia gama de soluciones que contribuyen a la adaptación y a la mitigación del cambio climático, es urgente.
En julio se realizó la Asamblea Anual de la Plataforma de Acción Climática en la Agricultura (Placa), un espacio de articulación y colaboración relevante para los ministerios de agricultura de la región para potenciar la acción climática. Allí se designó a México en la nueva presidencia y a Argentina como copresidencia. Con representantes de 15 países de la región, seis instituciones asociadas, y una Secretaría compuesta por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el rol articulador del mecanismo en estos tiempos es fundamental.
Los Grupos de Trabajo Temáticos de Placa han promovido espacios técnicos de colaboración interdisciplinarios, como la identificación de soluciones tecnológicas de bajo costo que ya están contribuyendo a mejorar la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios por medio de acciones de mitigación y adaptación. Así, ya contamos con más de 60 soluciones concretas y novedosas, tales como sistemas holísticos de siembra, ganadería regenerativa, sensores de humedad en suelos de bajo costo, entre otras.
Estas alternativas innovadoras y reales que los agricultores y actores de los sistemas agroalimentarios ya están aplicando y que son posibles de escalar en diversos territorios, son prueba de que la agricultura en la región es un contribuyente único y con un gran potencial para la respuesta ante los desafíos que ha impuesto el cambio climático. (*) Coordinadora de la Iniciativa Regional de Agricultura Sostenible y Resiliente de la FAO para América Latina y el Caribe.










