Hojas Sueltas… Juvenofobia

Por Esther Vivas

El “adultocentrismo” son un conjunto de conductas, actitudes y creencias basadas en la diferencia de poder derivada de la edad, que conducen a la discriminación, opresión y desvalorización de la niñez y la juventud. Es una forma de opresión experimentada por chicos y jóvenes por parte de las personas de más edad y los sistemas que estos crean en función de sus intereses y necesidades. Como otras opresiones, el adultocentrismo está atravesado por otras diferencias de poder e inequidades como el capacitismo, sexismo, xenofobia o clasismo, entre otros. Al igual que existe una discriminación sistemática en ciertas culturas como la nuestra hacia las personas viejas (y digo vieja como contrario de joven), existe hacia las personas de menos edad. Algo pasa que, a partir de los 20 y como de forma automática, te salen de la boca ciertas frases o reproducís ciertos comportamientos que invalidan a completamente a la otra persona de menos edad. “Cuando seas mayor…”, “vos callate que no sabes lo que es la vida”, “son cosas de adultos, no lo vas a entender”, son algunos ejemplos que seguro no son lejanos para vos. En la actualidad y en occidente, se entiende que ser joven abarca las edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, aunque creo que por contexto, en Argentina, al menos, lo podríamos alargar a las 30.
La “juvenofobia” se encontraría dentro del adultocentrismo y se centraría en el odio o rechazo a la juventud actual, ¿te suena? Se me ocurren varios ejemplos en este último mes en el que se han escuchado discursos cargados de esta juvenofobia. Pero esto no es de ahora, desde la Antigua Grecia se reproducen sistemáticamente mensajes como que “la juventud de hoy en día ha perdido el respeto a los mayores, no saben lo que es la educación y carecen de toda moral”. El otro día, un padre me decía en una formación que esto era de toda la vida, que cómo lo íbamos a cambiar. Yo contestaba que me daba la sensación de que a la Generación Z, como generación que nace ligada a un teléfono inteligente, se le había unido la cuestión de la edad con el rechazo a lo tecnológico y a lo nuevo, demonizando y no comprendiendo muchas veces sus realidades (en plural, que son muchas, intentemos no homogeneizar). Y que no podemos mirar para otro lado o pensar que esto es inmutable. Ya no.