Hojas Sueltas… Ideología y bronca

Por Alfredo Serrano

Como ocurre con cualquier novedad, Milei como fenómeno político-electoral resulta muy complicado de valorar. Algunos tienden a ignorarlo. Otros lo ridiculizan. Y no faltan quienes lo magnifican. La clave está en no subestimarlo, pero tampoco sobreestimarlo.
En la última encuesta Celag (2.002 casos, presencial, en todo el país, realizada entre el 17 abril y el 7 mayo), Milei tiene una imagen positiva de 43% y una intención de voto de 29%. Lo importante de esta información no está en el carácter hiperpreciso de su número. Las encuestas no se leen así. El jugo está en otro lugar.
Por un lado, su actual primera posición en intención de voto debe ser relativizada por dos razones: 1) porque en términos estadísticos lo que existe es un triple empate técnico (Libertarios, FdT y JxC); 2) porque a la hora de simular el voto en la encuesta se presenta a un candidato definitivo con nombre y apellido, Javier Milei y, en cambio, a otras dos candidaturas con rostros inciertos.
Tres variables que explican la sintonía de parte de la población con este líder: 1) lo ideológico en base a su matriz de valores, que en algunos temas son ultraconservadores y en otros ultraliberales, 2) lo mesiánico de sus formas y sus soluciones y 3) la bronca con la situación económica actual, la inseguridad, con la mayoría de las instituciones y, por supuesto, con los partidos políticos tradicionales.
Entre aquellos que por ahora están dispuesto a votarlo, lo que predomina es la proximidad ideológica, aunque no hay que menospreciar el componente mesiánico y bronca. Este perfil presenta gran parecido con el votante de JxC, particularmente con los que prefieren a Bullrich. Por su parte, entre quienes tienen una imagen positiva de Milei pero no lo votan, lo que predomina es, por el contrario, la bronca y lo mesiánico. En este grupo, en relación con la cuestión ideológica, no hay una afinidad muy definida. Se advierte una gran heterogeneidad de ideas y posicionamientos políticos. Por otro lado, hay que hacer una mención especial a los jóvenes, a los menores de 30 años, en los que la imagen y la intención de voto de Milei es muy superior al promedio nacional. Y en este caso la variable ideológica no es la que explica esta mayor afinidad. La causa está en la bronca y en lo mesiánico.