Ariel Vercelli
La vida en tiempos de la IA siempre es confusa y extraña. La conferencia “Google I/O” del 10 de mayo último fue, sin duda, el mayor espectáculo de la IA. Había una gran expectativa por el nuevo teléfono, el plegable Pixel Fold, sin embargo, cuando subió al escenario Sundar Pichai, CEO de Google, dejó claro que estaba allí para hablar de la IA, no de un nuevo teléfono. Empezó hablando directamente de cómo la IA está presente en todo lo que hace la empresa en la actualidad. Con la IA generativa, afirmó que «estamos reimaginando todos nuestros productos principales, incluida la búsqueda». En el año 2023, Google parece tener bastante claro que IA ahora es el producto principal. Con una demostración tras otra, la empresa hizo hincapié en este punto. Por ejemplo, el servicio de correo electrónico Gmail mostró cómo la IA generativa puede redactar una elaborada carta a una compañía aérea para ayudar a obtener un reembolso.
El nuevo Editor Mágico de Google Fotos no sólo eliminará elementos no deseados, sino que también reposicionará personas y objetos en las fotografías, hará el cielo más brillante y azul, y ajustará la iluminación para que todo ese retoque parezca natural. El procesador de documento Docs de Google, usando IA podrá crear una descripción completa de un puesto de trabajo a partir de unas pocas palabras, y también generará hojas de cálculo. Además, la compañía te ayudará a planificar tus vacaciones con el buscador Search. Ajustará el tono de tus mensajes de texto para que sean “más profesionales” (o agradables), te ofrecerá una «vista inmersiva» en Google Maps, resumirá tu correo electrónico y traducirá a la perfección videos con sincronización labial. Google I/O fue un evento muy guionado. Durante meses, la empresa se ha enfrentado a la crítica de que sus esfuerzos en IA estaban siendo superados por empresas como ChatGPT, de OpenAI, o Microsoft Bing. Como dato, Pichai señaló que la empresa tiene cinco productos diferentes con más de 2.000 millones de usuarios en todo el mundo. Hace tres años, la empresa destituyó a Timnit Gebru, codirector del equipo de IA Ética por un artículo donde planteaba su preocupación por los peligros de los grandes modelos de lenguaje. Desde entonces, las inquietudes se han generalizado, marcando un punto de inflexión en el debate sobre los peligros de una IA descontrolada. Es de esperar que Google haya aprendido.










