Hojas Sueltas… El odio gorila

Sergio A. Rossi

Ha muerto Gina Lollobrigida. Además de recordar su destacada actuación como estrella del cine, aprovechemos para recordar que visitó nuestro país en 1954 como invitada de honor a la Muestra Internacional de Cine de Mar del Plata. Fue recibida por el Presidente. El antiperonismo hizo circular una foto retocada burdamente, diciendo que Perón se había hecho fabricar por científicos alemanes -nazis- unas lentes que le permitían ver a la actriz desnuda. Y sus ilustrados seguidores lo creían y difundían. Así que no hay que sorprenderse de lo burdo de sus actuales operaciones de acción psicológica, ni de la imbecilidad inveterada de sus seguidores cuando opinan y actúan cegados por la ignorancia, el odio y los prejuicios. El revanchismo oligárquico no es nuevo y siempre se presenta declamando buenas intenciones. Recordemos entonces esta historia, para no perder la esperanza y les quede aún algo de sensatez para que no tengamos que acordarnos de Albert Einstein, cuando pronunció hace unos cuantos lustros: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana”. La cosa fue así: en tiempos de la «Revolución Libertadora» hubo una campaña feroz para “desperonizar” al pueblo argentino. El decreto 4161/56 prohibía las palabras Perón, peronismo, etc., y se persiguió a los funcionarios del gobierno caído, al que se acusó indiscriminadamente de corrupción. No faltarían casos verdaderos ni arrepentidos vergonzantes. El odio gorila hizo circular depravaciones del líder, como que tenía un harén de jóvenes militantes de la UES o que científicos alemanes le habían fabricado unas lentes para poder ver desnuda a la actriz Gina Lollobrígida. Además de las fotos de la italiana lanzaron comentarios infamantes atribuyendo al líder una relación homosexual con el boxeador negro Archie Moore, a quien había recibido tiempo antes del golpe cuando la gloria deportiva yanqui visitara la Argentina. La respuesta popular no fue avergonzarse de ser peronista. Aparecieron pintadas diciendo “puto y ladrón, queremos a Perón”. El gorilismo atribuye semejante consigna a la “incultura de los negros y su ignorancia cívica”, cuando refleja, por el contrario, una alta conciencia política que no se deja engañar, y a la que ninguna anécdota o hecho particular, real o inventado, pone en crisis a la hora de una evaluación racional de las políticas en juego. Del mismo modo que nadie deja el cristianismo por los crímenes perpetrados en su nombre, o por las faltas de los clérigos.