Por Carlos Heller
El trabajo parlamentario, a través del intercambio de argumentos y propuestas entre los distintos bloques, contribuye a mejorar los proyectos. Ello se dificulta cuando un sector de los legisladores se niega a participar tanto en las comisiones como en el recinto.
El proyecto del monotributo tecnológico, por ejemplo, tiene como objetivo que los pequeños operadores de las nuevas tecnologías, que facturen hasta 30.000 dólares anuales, cuenten con una serie de facilidades como un régimen impositivo simplificado, similar al monotributo en general, que reúne el costo previsional, el de la seguridad social y el impositivo. Además, se busca que tengan un régimen que les permita ingresar los dólares sin tener que pasar por el mercado de cambios, dándoles una facilidad a estos trabajadores jóvenes e independientes que se desempeñan laboralmente para el exterior. Este proyecto se suma a otros que la principal oposición bloqueó en el recinto porque con muchos de ellos no están de acuerdo. No coinciden con la política de crear nuevas universidades ni con la iniciativa que les permita a las personas que llegaron a la edad jubilatoria –sin la cantidad de aportes necesarios– “comprar” cuotas de lo que adeudan y, de ese modo, poder jubilarse, entre muchos otros proyectos.
Juntos por el Cambio expresa su preocupación por una supuesta “bomba de tiempo” que el gobierno actual estaría generando. Desestabilizan, tratan de generar pánico y de interferir en el proceso de crecimiento y recuperación de la Argentina.
La “bomba” la fabricaron ellos y nos la dejaron con la mecha prendida: una deuda de 45.000 millones de dólares con el FMI, la inmensa mayoría con vencimientos a dos años (2022 y 2023). Además, la deuda pública con bonistas privados creció durante la gestión de Macri 65.000 millones de dólares. Sólo un par de datos: la deuda pública total cuando finalizó el segundo mandato de Cristina en 2015 era del 52,6% del PBI; cuando se fue Macri alcanzaba al 89,8%. A septiembre del año pasado era del 79,8%, un 10% menos que cuando se fue JxC. Nuestra política es la construcción de consensos.
El bloque del FdT intenta avanzar con todas estas iniciativas. Pero no alcanza con la voluntad de una parte: siempre hace falta la voluntad de las otras. Es imprescindible volver al pleno funcionamiento del Parlamento. Una larga serie de proyectos están esperando para transformarse en leyes y mejorar la vida de los argentinos.










