Hojas sueltas… Ciencia y pseudociencia

David Bueno

Una de las características destacadas del intelecto humano es la tendencia innata que tenemos a querer explicar el mundo que nos rodea y a buscar motivos y causasen todo lo que sucede. Este principio, que está muy presente desde el inicio de nuestra especie, explica y justifica que todas las culturas hayan tejido mitos y creencias para explicar aquello que, de acuerdo a los conocimientos de cada sociedad y época, les era inexplicable. También justifica el nacimiento y el desarrollo de la ciencia y la filosofía, como sistemas organizados de comprensión y explicación del mundo. En el caso concreto de la ciencia, implica confirmar datos, hipótesis y teorías nuevas, y también refutarlas cuando no encajan con las nuevas observaciones. Aun así, a la mente humana le resulta mucho más fácil buscar confirmaciones en las suposiciones que plantea, que argumentos para refutarlas, y esto comporta que a menudo estas confirmaciones sean simplemente casuales, fruto de una casualidad, y no causales, es decir, que entre ellas haya una relación auténtica de causa y efecto. Este es uno de los motivos de la existencia de las pseudociencias, entendidas como aquellos estudios que, con pretensión de ser científicos, rompen algún principio del método científico, como por ejemplo aceptar como válidas las explicaciones casuales. En algunos campos, como en la medicina y la nutrición, las pseudociencias pueden ser perjudiciales si su aplicación desplaza los tratamientos causales validados por la ciencia actual. Por eso es importante saber distinguir las propuestas científicas de las que, a pesar de pretender serlo, no lo son. Esto es lo que nos ofrecen los biólogos, escritores y ensayistas Jordi de Manuel y Jesús Purroy en “100 cuestiones para identificar la pseudociencia”, un libro que considero imprescindible para discernir con claridad entre qué es científico y qué no lo es. Los autores empiezan presentándonos, de forma asequible, qué es la ciencia y cómo funciona el método científico. Después analizan algunas de las propuestas más comunes y controvertidas, como el reiki, el fengshui, la numerología o la homeopatía, entre muchas otras, y discuten algunas de las teorías de conspiración sobre la ciencia más comunes, como la que sostiene que la Tierra es plana o que el ser humano no ha pisado nunca la Luna. Finalmente, analizan el papel de los medios de comunicación en la difusión de las pseudociencias y proponen qué se puede hacer desde la educación para contrarrestarlas.