Julieta Gay, entrenadora del seleccionado femenino de la Asociación de Hockey del Centro-Sur Entrerriano (AHCSE), fue una de las protagonistas del histórico ascenso conseguido en Junín, donde las Damas se quedaron con el subcampeonato del Ascenso C y lograron el pase a la Categoría B. En diálogo con La Calle, analizó las claves del equipo, el significado del logro y los desafíos que se abren para el hockey regional, que también celebró el ascenso de los Caballeros a la máxima categoría.
Julieta Gay vivió en Junín uno de los momentos más importantes de su carrera como entrenadora. Al frente del seleccionado femenino de la Asociación de Hockey del Centro-Sur Entrerriano (AHCSE), condujo a las Damas hacia un ascenso que representa un impulso para el hockey de la ciudad y la región. El equipo terminó segundo en el Torneo Ascenso C, pero alcanzó el gran objetivo: jugar la próxima temporada en la Categoría B.
El camino incluyó una impecable fase de grupos y una final muy disputada frente a la Asociación de Hockey del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Las chicas comenzaron ganando, pero su rival llegó al empate sobre el cierre y se impuso por 3 a 1 en los penales australianos, luego del 1 a 1 en el tiempo reglamentario. La derrota en la definición no opacó el ascenso conseguido. Además hay que destacar que hubo cuatro integrantes del plantel de nuestra ciudad: Oriana Racigh, Sofia Esquivo, Atina Pagani y Ana Vitasse.
La alegría fue doble para la AHCSE, ya que el seleccionado masculino también logró subir de categoría al consagrarse campeón del Ascenso B en San Rafael, Mendoza, y obtener el pase a la Categoría A. Dos resultados que reconocen el trabajo de deportistas, clubes y cuerpos técnicos, y que abren nuevas perspectivas para la disciplina.
En diálogo con La Calle, Gay repasó las claves del funcionamiento del equipo, destacó la unión grupal y la paridad física y técnico-táctica como factores determinantes, y planteó que este logro debe convertirse en un punto de partida para fortalecer las categorías formativas y sostener el crecimiento del hockey regional. Además, habló de su presente en Gimnasia y Esgrima, de su trayectoria y de una pasión que pudo más que su intención de alejarse de las canchas.
-¿Qué análisis hacés, desde lo personal, de este torneo en Junín que te tocó dirigir a las Damas?
-A nivel personal, fue uno de los logros más importantes, si no el más importante, en lo que va de mi carrera como entrenadora. Si bien hace años que estoy vinculada al hockey, los grandes logros que he tenido fueron como jugadora. Como entrenadora, este es el más importante. Lograr un ascenso con una Primera de Damas, de la forma en que se dio y cómo se desarrolló, fue muy lindo y emotivo, por el grupo humano que se formó, tanto entre las jugadoras como con el cuerpo técnico. Creo que ese grupo humano ayudó muchísimo a que se diera este ascenso.
-En pocas palabras, ¿qué representa este ascenso para la Asociación?
-Para la Asociación, lograr el ascenso tanto en Damas como en Caballeros fue algo muy bueno. Los procesos anteriores de las chicas no venían teniendo buenos resultados. El año pasado habían terminado, no sé si últimas, en la tabla. Entonces, era algo difícil de afrontar, pero también un lindo desafío, sobre todo para la Costa del Uruguay, porque en el seleccionado había chicas de Concordia, Villa Elisa, Paysandú, Las Achiras, Gualeguaychú, Caseros y Concepción del Uruguay.
-¿Y para la región?
-Para la región y, más que nada, para la Asociación Centro-Sur Entrerriana, el ascenso de Damas y Caballeros es el puntapié inicial para todo lo que viene. También es un quiebre que nos permite decirle a todo el mundo: «Vamos a enfocarnos en las categorías formativas para que las chicas logren llegar a una Primera División de Damas de la mejor manera». El grupo que fue a competir a Junín estaba unido y era muy parejo en lo técnico-táctico y en lo físico. Eso es fundamental. El hecho de que todos hablen el mismo idioma, deportivamente hablando, te facilita un montón. Creo que esto nos va a hacer crecer en ese sentido y va a servir como una vidriera para las más chicas, para que quieran seguir entrenando y esforzándose. Los clubes también van a empezar a enfocarse en esa parte.
-¿Por dónde creés que pasó la clave del buen funcionamiento del equipo en el torneo?
-La clave fundamental fue formar un equipo de 20 jugadoras parejas en su nivel. Todas estaban en la misma sintonía física y técnico-táctica, y eso, en un equipo y en un torneo corto, es fundamental. Esa fue una de las claves. La otra, muy importante, fue la unión grupal, tanto entre las jugadoras como con el cuerpo técnico. Éramos 25 personas que íbamos todos juntos para todos lados y con un mismo objetivo: buscar el ascenso. Creo que esos fueron los dos puntos clave del torneo. Para que te des una idea, prácticamente no había jugadoras suplentes. Nosotros armábamos un once inicial, pero las chicas que estaban en el banco no eran suplentes, porque entraban cada tres o cuatro minutos. Hacíamos las rotaciones y no se notaba que se producían los cambios: salía una que corría y entraba otra que corría tres veces más. Ese fue uno de los puntos importantes que llamó mucho la atención de los rivales. Dimos que hablar en ese aspecto, tanto por la parte física como por la táctica.
-¿De qué se trata el proyecto en Gimnasia y Esgrima? ¿Cómo es tu presente?
-En Gimnasia me llamaron el año pasado para que trabajara en la parte más técnica. Iba una vez por semana a darles un poco de técnica y a ayudar. Después me ofrecieron quedarme en alguna categoría y acepté la Reserva, en la que hay chicas nuevas de entre 16 y 40 y pico de años. Es un lindo desafío para afrontar en un club que está empezando a formarse en esta disciplina, aunque ya venían trabajando con hockey desde hacía un tiempo. La idea es apuntar a formar categorías formativas, para que los más chiquitos puedan jugar, además de en una liga local, en la AHCSE. El año que viene, por lo pronto, van a empezar a jugar los Caballeros y, posiblemente, en el futuro podamos ingresar con alguna categoría juvenil y con una Primera de Damas y Reserva. Por ahora, estoy trabajando en eso. La realidad es que, cuando dejé de trabajar en Regatas, mi idea era descansar un poco del hockey, pero no pude. Es más fuerte que yo. Terminé dando clases en Gimnasia una vez por semana y este año ya voy tres veces por semana con la Reserva, además de la propuesta del seleccionado de la AHCSE. No pude sostener el hecho de no estar más vinculada al hockey.
-¿Cómo ves actualmente el nivel del hockey en la ciudad?
-La verdad es que, desde que se puso la primera cancha municipal, fue como una revolución para el hockey local. En la ciudad y sus alrededores hay muchos clubes que tienen hockey, y eso está muy bueno. El nivel ha crecido mucho. Se levantó bastante el nivel del hockey en la ciudad. Desde mi punto de vista, habría que apuntar un poco más a juveniles e inferiores; empezar a trabajar más o, mejor dicho, fomentar el hockey infantil: Sub 12, Sub 14 y Sub 16. Hay un montón de clubes que tienen esas categorías, pero considero que todavía falta. Después, en Primera de Caballeros, el nivel ha crecido mucho y sigue mejorando cada vez más.
-¿Creés que la clave para sostener ese crecimiento y que los chicos se sigan enganchando es darles rodaje con competencias que se mantengan en el tiempo?
-Sí, la clave es tener mucho rodaje con los clubes, que las chicas tengan muchas horas de cancha y partidos programados por la Asociación. Esa es la clave.Otro detalle es que la mayoría de los clubes jugaron regionales de clubes, que son torneos similares al que se hizo acá, en Concepción del Uruguay, en la cancha de Regatas. Ese tipo de torneos te pone un poco a punto para afrontar otros desafíos, como puede ser el Argentino de Selecciones.
-¿Cómo empezó tu relación con el hockey y cuándo fue el momento en que decidiste dedicarte a dirigir?
-Arranqué a jugar en 2001 o 2002, no recuerdo muy bien. Tenía 15 años cuando empecé. Ya era grande para lo que significa iniciarse en un deporte. Hasta ese momento no conocía el hockey. Empecé a conocerlo cuando surgió el tema de Las Leonas. Ahí descubrí lo que era este deporte. Me pasé del básquet al hockey y creo que fue una muy buena decisión. Lo de ser entrenadora se fue dando con el tiempo. En realidad, fue algo que surgió a medida que pasaban los años y yo seguía jugando. Como jugadora, empecé a ir como monitora y a ayudar en los entrenamientos. En esa época estaba en Zaninetti y comencé a colaborar cuando tenía tiempo. Después me fui involucrando cada vez más. Además de jugar, me quedaba y pasaba toda la tarde en el club ayudando con las categorías. Así, de a poco, se fue dando.















