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Concepción del Uruguay
viernes, julio 19, 2024

Goliat y el país del péndulo perpetuo

Por Juan Martin Garay (*)

Un ensayo

La cabeza de Goliat es un ensayo publicado en 1940 por Ezequiel Martínez Estrada que sirve para analizar la realidad macrocefálica de nuestro país hoy día. Como bien explica María Florencia Calzón Flores, ese texto “está compuesto de fragmentos que intentan dar cuenta de la realidad de la ciudad de Buenos Aires y no se limita a ser una interpretación de la vida ciudadana; por el contrario, pretende también explicar la coyuntura histórica en que se encuentra el país para lo cual recurre a una antinomia canónica: civilización y barbarie. La cabeza de Goliat tiene dos dimensiones que creemos significativas para su comprensión: la relación entre la ciudad y la vida moderna y entre el ámbito urbano y rural”.

Nuestro país

Padecemos la construcción macrocefálica y estadocentrista que se da en la realidad de los hechos. Porque por más federalismo que esté consagrado en nuestra Constitución Nacional, tenemos una “cabeza capitalina” que todo lo concentra y desconoce las oportunidades que tiene nuestro amplio territorio nacional. ¿Podríamos decir que tenemos un “unitarismo federal”? En este sentido las autonomías municipales empiezan a cobrar importancia en las discusiones por delante también, como una herramienta más que importante para anteponerse a esta realidad. Todo un desafío.

Péndulo y empate

En el año 1983, Marcelo Diamand  -empresario, ingeniero y economista autodidacta- escribe un texto aún vigente, «El péndulo argentino, ¿hasta cuándo?”. Esa realidad pendular que tenemos, bien la comenta Alejandro Grimson, cuando manifiesta que “Diamand, con la esperanza democrática, habló del péndulo argentino como uno de los problemas y que refiere a una historia pendular entre políticas económicas de signo opuesto, entre ortodoxas y heterodoxas o expansivas. Desde entonces hasta hoy no ha habido más que eso en el país y el resultado no ha sido bueno. La Argentina creció menos que el resto de los países de la región, creció menos el PBI per cápita. El péndulo no nos permite desplegar nuestras capacidades como país”.

Yendo a la sociología política, si tomamos el concepto de “empate hegemónico” desarrollado por Juan Carlos Portantiero, Grimson opina que “la cuestión pendular se expresa en la política. Ninguno de los sectores en pugna de la Argentina tiene fuerza para imponer su proyecto de manera duradera. Pero los dos sectores tienen poder suficiente para impedir que se desarrolle el proyecto del adversario” y éste supone dos escenarios posibles a futuro: “O el empate hegemónico persiste y se convierte en empate catastrófico; o planteamos que la Argentina salga de la cuestión pendular y que se avance en desarrollo integral”.
Resulta interesante considerar la existencia de un “empate hegemónico”, que en palabras de José Natanson en una nota para Le Monde Diplomatique sería “una situación en la que dos fuerzas en disputa tienen suficiente energía como para vetar los proyectos elaborados por la otra, pero ninguna logra reunir los recursos necesarios para asumir por sí sola el liderazgo. En suma, ningún grupo asume la dirección política del país en el sentido gramsciano de la expresión; ninguno puede presentar sus intereses como los intereses de toda la sociedad y formar un bloque histórico que modele un sentido común que la oriente en una dirección determinada”.

En nuestro país este “empate” no es una representación porcentual electoral circunstancial del humor social (como ocurre en los años electorales como el próximo 2023), donde por unos votos unos perderán y otros ganarán -por poco o mucho-, sino que es la realidad de los poderes en pugna sobre la representación de los intereses que defienden. Todo enmarcado en “una gran cabeza”, que bien podría ser la de Goliat, aquella de la que nos habla Martínez Estrada.

El porvenir y el proyecto

Como expresa Leopoldo Lugones, “en una época sin ideales definidos el porvenir de esperanza se torna en amenaza”, el encuentro generacional y político que se necesita claramente para hacer frente a este porvenir se enmarca en una construcción política colectiva de manera real, que vuelva a representar la esperanza en la gente pero con la sana iniciativa de anteponer primero los intereses de la Nación y la Patria.

Sabemos que en las crisis ocurren las grandes creaciones que graban a fuego una época y en momentos históricos suelen aparecer “líderes fundantes”, siendo ejemplos orientadores de todo un ciclo por delante ante el desgaste de las organizaciones, lo que caracteriza casi siempre el fin de un período y el comienzo de otro según enseña Julián Licastro. Porque como reflexiona Heidegger “comprender no significa quedarse tan sólo mirando un sentido, sino comprenderse a sí mismo en el poder-ser que se devela en el proyecto”.

El destino

Según Almafuerte “a veces un gran destino está dormido, viene el dolor y lo despierta”. Leopoldo Marechal, en Megafón, o la guerra -a través de su protagonista- arriba a la conclusión de que no hay “monstruos anacrónicos” y que toda lucha lastimosamente es la representación de un combate que nunca sale a la luz, pero que por defecto termina siendo necesario para algunos darles esa batalla. Pensando esta realidad desde la visión de Marechal y su terminología filosófica, entendiendo desde su óptica a la política como “la hermana menor de la filosofía”, vemos que sigue habiendo dos fuerzas de naturaleza contradictoria que se enfrentan y compiten: las fuerzas materiales y las fuerzas espirituales.

Aunque mucho se teorice, sabemos que hay verdades que se presentan al mundo rodeadas de misterios y enigmas, cierto es que nuevamente existe una “batalla celeste” librada entre estas fuerzas materiales y espirituales que ponen en riesgo el desarrollo armonioso de las personalidades humanas, lo que por supuesto influye sobre nuestra propia realidad.

Un sueño

Soñemos y pensemos que otra realidad siempre es posible, en anhelos que se confluyen en la necesidad de ser una Nación Federal, pues Patria ya somos. Para ello la participación ciudadana sigue siendo fundamental, el compromiso con el otro. Pueblo, Gobierno y Ciudadanía trabajando inseparablemente juntos en una reconstrucción del vínculo de confianza mutua y recíproca, aceptando debilidades y reconociendo las fortalezas para avanzar hacia una mejor calidad de vida para todos. Soñemos, que soñar no cuesta nada y a veces los sueños se hacen realidad. A todo Goliat le llega su David.

(*) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.

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