Al hablar en Olavarría anunciando la puesta en marcha de la Ley de Zonas Frías, que beneficia la tarifa de gas para ciudadanos de distintos territorios del país, el Presidente se refirió a la reunión social en Olivos en julio del año pasado por el cumpleaños de la primera dama y lamentó que sucediera.
El presidente se refirió así al encuentro que se llevó a cabo en la Residencia de Olivos en julio de 2020, con motivo del cumpleaños de Yañez, en los primeros meses de la pandemia de coronavirus.
Lo hizo con un discurso que pronunció en Olavarría, donde se puso en marcha la ley que amplía el universo de beneficiarios y beneficiarias del Régimen de Zona Fría (RZF).
«Tengo la necesidad de reflexionar con ustedes, tengo la necesidad de decir, francamente, porque, como dicen los pibes que me conocen, no soy careta», señaló el jefe de Estado.
«Nunca quise esconderme detrás de nadie cuando tuve que dar la cara; como decía (el expresidente) Néstor Kirchner, somos personas comunes con responsabilidades importantes», señaló.
Y reiteró: «Cuando llegó un pedido para ver quiénes ingresaban a Olivos lo hicimos público porque gracias a dios, nada debo ocultar de mi vida personal».
Luego, Fernández puso en foco la «miserabilidad» que queda al «descubierto», a partir de las críticas y las acciones que impulsa la oposición para sembrar dudas sobre la gestión de la pandemia y de la emergencia.
«Algunos piensan que la pandemia sirve para aplicar una suerte de pastilla que borra de la memoria lo que pasó en Argentina antes de la pandemia, pero también podemos recordar lo que pasó, incluso durante la pandemia, como la cantidad de marchas que favorecieron múltiples contagios», advirtió.
«Explicó que la pandemia de coronavirus obligó a gestionar desde la quinta presidencial por recomendación de los médicos, pero advirtió que «Olivos se convirtió casi en una ciudad» por la cantidad de personas con las que debió reunirse, entre «gobernadores, diputados, secretarios, empresarios, actores, actrices, futbolistas y gente que tenía problemas y necesitaba ser oída».
«Una de las cosas que tengo como Presidente y como hombre común es esa necesidad de escuchar a todos y viví todo ese momento en un gran vértigo, un vértigo que no me hizo tomar reuniones con 10 personas, sino con cientos de personas», aseguró.










