El legado del exguerrillero que se convirtió en referente mundial de reconciliación y acompañó activamente los procesos de paz en Colombia
El expresidente uruguayo José «Pepe» Mujica falleció este miércoles a los 89 años, tras varios meses de lucha contra un tumor en el esófago detectado en abril de 2024. Su muerte marca el fin de una trayectoria política marcada por la coherencia personal y el compromiso con las causas sociales, características que le valieron el respeto incluso de quienes no compartían su visión política.
Mujica, quien gobernó Uruguay entre 2010 y 2015, se destacó en el escenario internacional como defensor de las salidas negociadas a los conflictos armados, especialmente en Colombia, país al que acompañó activamente durante distintas fases de sus procesos de paz.
De guerrillero a constructor de paz
Su perspectiva única sobre la reconciliación estuvo influenciada por su propia experiencia como militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros en la década de 1960, organización insurgente que lo llevó a permanecer privado de libertad entre 1972 y 1985.
«Yo también creí que la violencia era el camino. Hoy sé que lo más difícil es convencer con razones y construir con paciencia», confesó en marzo de 2024 durante una conversación con Danilo Rueda, ex alto comisionado para la paz de Colombia.
Protagonista en los acuerdos colombianos
Uno de los momentos más significativos de su participación en Colombia ocurrió en 2016, cuando asistió como invitado internacional a la firma del acuerdo entre el Estado colombiano y las FARC-EP en Cartagena. En aquella ocasión, pronunció una frase que resume su filosofía: «El perdón no es olvidar, es superar».
Durante el mandato del presidente Gustavo Petro, su rol volvió a cobrar protagonismo con la reactivación de los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), participando como miembro del grupo de acompañamiento internacional.
Su último mensaje a Colombia
En marzo de 2025, ya gravemente enfermo, Mujica envió un emotivo mensaje a Colombia a través del presidente Petro: «Mis viejos huesos ya no dan ni para ir en la esquina. No estoy lejos de irme cualquier día de estos, pero recuerda, soy militante desde que tenía 14 años y todavía hago lo que puedo, pero es hermoso poner nuestra vida al servicio de una causa».
A lo largo de su participación en los procesos colombianos, Mujica insistió en que «la paz no es un instante, es un proceso largo, y a veces doloroso», y que «sin justicia social, la paz es solo un paréntesis».
Un legado regional
En foros multilaterales como la ONU y la CELAC, el expresidente uruguayo abogó por un compromiso más activo de América Latina con los procesos de reconciliación en Colombia. «Si dejamos sola a Colombia, estamos dejando sola a América Latina frente a sus fantasmas del pasado», afirmó en la Cumbre de la CELAC de 2023.
Con su fallecimiento, el continente pierde a uno de los principales defensores de la paz negociada y la reconciliación social. Sin embargo, su legado permanece como guía en los esfuerzos por construir sociedades más justas y pacíficas en toda la región.
Como él mismo señaló, la verdadera dificultad no está en alcanzar acuerdos, sino en lograr que estos se traduzcan en transformaciones concretas: «Colombia tiene una oportunidad que muchos pueblos no han tenido. Aprovechar la paz es más difícil que hacer la guerra, porque exige generosidad».