Científicos detectaron una importante acumulación de tensión en la falla de San Andrés y analizan el comportamiento de los sistemas de fallas de California ante la posibilidad de futuros terremotos de gran magnitud. El hallazgo volvió a poner en foco el riesgo de un eventual “Big One”, aunque los especialistas aclararon que no existe una alerta inmediata.
La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Hawái, se basó en registros geológicos y excavaciones que permitieron reconstruir terremotos ocurridos antes de la existencia de los registros instrumentales.
A partir de esos datos, los investigadores analizaron la evolución de la tensión acumulada en las fallas de San Andrés y San Jacinto, dos de los principales sistemas sísmicos de la región. El estudio permitió observar cómo la energía puede transferirse entre ambas fallas durante períodos prolongados.
Según los especialistas, estos resultados podrían contribuir a mejorar los mapas de riesgo sísmico, actualizar normas de construcción, fortalecer los sistemas de monitoreo y perfeccionar los planes de emergencia para las zonas potencialmente afectadas.
Qué significa el riesgo de un “Big One”
El denominado “Big One” hace referencia a un eventual terremoto de magnitud cercana a 7,8 u 8, capaz de provocar daños importantes en distintas ciudades de California.
Entre las áreas que podrían verse afectadas se encuentran Los Ángeles, San Francisco y San Bernardino, debido a su proximidad con los principales sistemas de fallas.
Sin embargo, los especialistas remarcaron que la acumulación de tensión no significa que un gran terremoto vaya a producirse de manera inminente.
La sismóloga Kate Scharer, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), explicó que los niveles observados no representan una señal de alarma inmediata, aunque sí confirman una tendencia de largo plazo que requiere seguimiento científico.
Una falla de más de 1.300 kilómetros
La falla de San Andrés se extiende por más de 1.300 kilómetros desde California hasta Baja California y constituye uno de los principales límites tectónicos de la región.
El sistema separa la placa del Pacífico y la placa de América del Norte, cuyos movimientos generan una acumulación constante de tensión en la corteza terrestre.
Se trata de una falla transformante, en la que los bloques de la corteza se desplazan principalmente de manera horizontal. La placa del Pacífico se mueve hacia el noroeste, mientras que la placa de América del Norte lo hace en dirección contraria.
Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, puede producirse una liberación repentina de energía en forma de terremoto.
El antecedente de 1906
California tiene antecedentes de grandes terremotos vinculados con este sistema tectónico. Uno de los más recordados es el terremoto de San Francisco de 1906, que provocó una enorme destrucción y dejó una profunda huella en la historia de la región.
Los estudios históricos y geológicos permiten analizar la frecuencia con la que se producen grandes rupturas











