Fabrican zapatillas con neumáticos descartados

Zapatillas accesibles y con materiales reciclados, la clave para exportar y ganar dólares.

Xinca, una empresa fundada en 2013 por tres amigos, transforma algunos desechos industriales en un producto que se exporta y atrae dólares al país. En un contexto en el que la tendencia del reciclaje se impone en Argentina y el mundo, esta historia cobra más importancia: desde Mendoza, estos amigos quitan del medio ambiente residuos peligrosos (como neumáticos que se dejan de usar), hacen zapatillas que van desde $6.000 a $8.000 y vienen creciendo un 50% cada año.
Hacen calzados con materiales reciclados, como neumáticos fuera de uso, que representan una gran amenaza ambiental cuando terminan su uso primario, y residuos de la industria de la moda. De ese modo consiguen reutilizar miles de kilogramos de basura que de otra forma irían a parar a los basurales, a los ríos o serían prendidos fuego o enterrados.
Para estos emprendedores la clave de su éxito no solo está en transformar la basura en dólares, sino que también sostienen que el derribar mitos es uno de sus valores agregados. Es así que el primero que se propusieron bajar es el de que “la sustentabilidad es algo para pocos, para los que tienen plata”.
Su plan es hacer muchas zapatillas y reciclar aún más, para eso trabajan en un rango medio de precios. Las zapatillas son accesibles, cuestan entre $6.000 y $8.000 pesos, bastante menos que las marcas líderes.

Contra la obsolesencia programada
A esto hay que agregar que su línea se posiciona en una filosofía antimoda, dándole batalla a la fast fashion, que nace de esa idea que sostiene que la ropa se compra y a los tres meses es vieja, por lo que debe ser reemplazada por otro modelo. “Intentamos que las zapatillas sean lo más duraderas posible, contrario a cómo se produce ahora, lo que se llama obsolescencia programada, en la que se proyecta el fin de la vida útil de un producto que al poco tiempo se empieza a romper o se desgasta. Lo que hacemos es el mejor producto posible a partir de residuos. Las suelas duran un montón, las cosemos para que no se despeguen. Consideramos que es muy importante la calidad, demostrar que con la basura se pueden hacer productos buenos”, afirma el socio de Xinca.
Malgor y sus socios querían desarrollarse uniendo la mirada de las ONG que se basan en su impacto social, pero sin dejar de lado el plan económico que tienen las compañías.
Por eso generan oportunidades de trabajo para personas excluidas del sistema. Así han logrado capacitar a más de 80 internos en el penal mendocino San Felipe, donde se encuentra el taller de calzado.