Época

Por Juan Martin Garay (*)

¿Estamos en una época de cambios, más que ante un cambio de época? Lo que parece ser una cuestión del momento como inflexión, no es otra cosa que el devenir de la propia realidad en un contexto adverso. Existe un evidente quiebre político y social producto de una crisis de representatividad sostenida en el tiempo que genera desconfianza y con ello arrastra lo necesario para ordenar la cohesión social y el crecimiento, lo que trae como consecuencia también la propagación de esto a toda la sociedad en su conjunto.



Construcción de ciudadanía

La construcción de ciudadanía necesaria para la toma de decisiones democráticas y para el desarrollo sostenible se ve afectada en esta época por el generalizado descontento actual que anida en el seno social respecto de ciertas instituciones y en algunas personas que deben conducirlas. Más que nada por la no relación directa entre la palabra empeñada y el cumplimiento de los compromisos asumidos. Esto que no es una generalidad, pasa a ser masivo en tanto y en cuanto la opinión pública lo generaliza producto de la bronca misma. Esta época tiene reclamos y demandas en voz alta, en voz baja y también desde el subconsciente como dice Jauretche.

Debemos recobrar la confianza en la gente desde las más sanas manifestaciones de la política, dialogando aún desde las diferencias, pero sin violencias, para construir ciudadanía desde la toma de decisiones para realizar reformas integrales que aborden como retos un gran esfuerzo por conseguir un punto de cohesión y proyección social que permita un mejor desarrollo humano de nuestros semejantes. A la desconfianza existente en la actualidad se le suma la incertidumbre, eso complica la visión de futuro y con ello el despertar de la esperanza.

La estrategia

Esta época tiene cambios que se suceden de forma acelerada. Las buenas ideas basadas en cuestiones cortoplacistas claramente no son la mejor opción, organizarse para vencer al tiempo desde una concepción nueva de la estrategia necesaria para dar orientación y sentido a la realidad y con ello generar nuevas condiciones beneficiosas, requiere no sólo de buenas intenciones sino de hacer las cosas bien y a un ritmo prudente.

La estrategia debe ser el tener una actitud proclive al cambio, a favor de las demandas, escuchando con atención y no “como el salmón en contra de la corriente”, acompañando el tiempo que se vive, no “soplando contra el viento” si no a favor de él, con una mirada crítica de las propias acciones, escuchando atentamente a quienes reclaman a viva voz o por lo bajo y haciéndolo munidos de una necesaria capacidad de cuestionarlo todo, saliendo al encuentro de soluciones nuevas con la aplicación de “recetas” también nuevas.

El cisne negro

Según comenta Analía Llorente para BBC News Mundo, la «teoría del cisne negro» fue desarrollada por el filósofo y ensayista Nassim Taleb y tiene tres componentes:

“Primero es algo atípico, ya que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas habituales, porque nada en el pasado puede apuntar de manera convincente a su posibilidad. En segundo lugar, tiene un impacto extremo. En tercer lugar, a pesar de su estatus atípico, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones para su ocurrencia después del hecho, haciéndolo explicable y predecible. La tesis de Taleb, el «cisne negro» representa una metáfora de algo impredecible y muy extraño, pero no imposible.”

Como vemos, mirar para atrás es fácil, explicar o tratar al menos de hacerlo sobre lo que sucedió o sucede, también. El desafío es como vislumbrar el futuro de la mano de la esperanza necesaria, porque los problemas son más veloces que la rapidez de las palabras y acciones para resolverlos. Se requiere de un pragmatismo interpretativo tal que posibilite apreciar lo dinámico del contexto y avanzar en consecuencia.

Gestionar o liderar

Peter Drucker, considerado por muchos como el mayor filósofo del siglo XX en relación a la administración, opina que: “gestionar es hacer correctamente las cosas, mientras que liderar es hacer las cosas correctas”.

La formación de discípulos de una causa patriótica requiere de líderes de distinto género que se animen a afrontar el gran desafío que implica la construcción del futuro aún no escrito. Encontrar la senda que permita hacer rodar la rueda del progreso y desarrollo humano con inclusión social, buscando soluciones sostenibles en vez de excusas para escapar a la realidad de la mano de peleas y disputas sin sentido que nada le importan a los “ciudadanos de a pie”, a la gente común que vive el día a día tratando de sobrevivir o resolver sus propios problemas.

Porque como mencione al principio, no sabemos si estamos ante una época de cambios o a un cambio de época, por eso “Duc in Altum” a comprometernos en la tarea de construcción necesaria por el bien de nuestros semejantes, rememos mar adentro juntos, el futuro aún no está escrito y las paginas están en blanco.

(*) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.