A una semana del inicio de los bombardeos estadounidenses contra Irán, Teherán enfrenta la ofensiva con un respaldo internacional débil: China y Rusia optan por la mediación sin involucrarse militarmente, mientras que los aliados del «eje de la resistencia» tienen una participación limitada, dejando al gobierno iraní prácticamente solo en el conflicto.
China, principal socio comercial y energético de Irán, expresó su «profunda preocupación» y llamó a un cese el fuego inmediato, manteniendo su rol histórico de mediador sin comprometer su posición. Pekín había favorecido la reinserción iraní en foros como los BRICS y el acercamiento con Arabia Saudita en 2023, pero evita cualquier confrontación directa con EE.UU.
Rusia, por su parte, afirmó que Irán no le solicitó ayuda militar y se mantiene enfocada en su propia guerra en Ucrania. En cuanto al «eje de la resistencia», Hezbollah en Líbano tiene una participación militar activa, mientras que los hutíes en Yemen solo realizan acciones testimoniales. El conflicto expone la fragilidad de las alianzas de Teherán en un momento crítico, agravado por las sanciones económicas que se intensificaron desde la salida de EE.UU. del acuerdo nuclear en 2018.










