Paulo Olivera anticipa el Gran Premio Coronación en Pronunciamiento y repasa un año de cambios, crecimiento y compromiso en el Rally Entrerriano
Por Manuel Iconicoff
El responsable de prensa del Rally Entrerriano RUS, Paulo Olivera en diálogo con La Calle analiza un año que palpita definiciones apasionantes y que dejó nuevas sedes, caminos desafiantes y un crecimiento sostenido del ambiente en Entre Ríos. A pocos días del Gran Premio Coronación en Pronunciamiento, destaca el rol clave de los municipios, la fortaleza del grupo humano que sostiene la categoría y el impacto económico y social que genera el rally en cada localidad que visita.
–¿Cómo se vive la antesala de la última fecha del Rally Entrerriano en Pronunciamiento? ¿Qué clima se respira en el cierre del año?
–El final del año siempre tiene un sabor especial. Es el momento donde uno empieza a evaluar cómo terminó todo, qué salió bien, qué cosas se pueden mejorar y, sobre todo, cómo llega cada categoría a la definición. Y la verdad es que este ha sido un año muy interesante. Llegamos a diciembre con cuatro de las cinco clases todavía abiertas, lo que demuestra lo competitivo que ha sido el campeonato. Eso genera mucha expectativa en pilotos, navegantes, equipos y también en el público.
-Además, para poder estar dentro del rally tenés que ser un apasionado. Si no lo sos, no podés. Esto demanda muchísimo tiempo y muchísimo esfuerzo: viajes, organización, horas en el taller, reuniones, planificación, estar siempre disponible. Todo para que cada fecha salga bien. Y esa pasión se nota: fue un año muy positivo, donde se siguió creciendo, donde se pudieron armar nuevas plazas y también volver a lugares que hacía muchísimos años no visitábamos. Eso es valioso porque el rally, al correr sobre caminos y no en autódromos, tiene la ventaja de ser una categoría muy federal. Podemos ir a localidades grandes, chicas o intermedias, porque lo que se necesita son caminos y voluntad de trabajar.
-Este año recorrimos literalmente la provincia: fuimos a Gualeguay, Concepción del Uruguay, Crespo, Estancia Grande, Santa Anita, Hasenkamp como sede por primera vez y ahora cerramos en Pronunciamiento. Eso le permite a los pilotos correr cerca de su casa, cerca de su gente, y a la vez le da al público la posibilidad de tener al rally en su propio pueblo.

–¿Cómo llegan las distintas categorías a la definición? ¿Qué podemos esperar del Coronación y de los caminos de Pronunciamiento?
–Hoy el Rally Entrerriano tiene cinco categorías. La única que ya se definió en la última carrera fue la N7 Light, donde salieron campeones el uruguayense Ángel “Cachi” González y el concordiense Jorge Liand con el Volkswagen Gol. Pero las otras cuatro clases llegan abiertas: la A6, la N7, la N9 6 válvulas y la N9 8 válvulas. Eso habla de lo disputado que fue todo el 2025. Hubo fechas con muchos autos, pilotos que subieron de categoría y rindieron muy bien, y un nivel parejo que mantuvo el suspenso hasta el final. Pronunciamiento es una sede muy especial para el rally: es una localidad chica, pero donde se respira automovilismo y entienden mucho de rally. Tienen dos pilotos locales, Daniel y Nelson Bonnin, ambos en la clase mayor, y Nelson llega peleando el campeonato. Eso le pone un condimento todavía más fuerte.
-Los caminos de Pronunciamiento son conocidos para nosotros: pisos duros, de tierra negra, muy veloces, muy típicos de esa zona. El municipio trabaja muy bien, tiene mucha experiencia y mucha gente que entiende de rally. Eso se nota siempre en la preparación de los tramos y en la logística. Además, el público del lugar es muy conocedor y acompaña muchísimo. Para un Coronación es ideal.
–¿Cuál es tu balance general del año?
–Para mí el balance es muy bueno. Este fue un año de recambio interno importante. Hasta el año pasado la categoría tenía un promotor; desde esta temporada todo pasó a manos directas del Autoclub de Concepción del Uruguay. Eso implicó reorganizar absolutamente todo: la comercialización de las carreras, la negociación con los municipios, el armado del equipo de trabajo, la presencia institucional, la logística, la comunicación, la prensa, las redes sociales, la rampa, el podio… todo.
-Tuvimos que aprender cosas sobre la marcha, retomar otras que hacía años no se hacían, modernizar mucho lo relacionado con difusión y redes sociales, y volver a pensar la categoría desde adentro. Y creo que el equipo respondió muy bien: entendió la importancia del desafío y trabajó con responsabilidad. Se pudo crecer como categoría, se maduró mucho como grupo humano, y eso se nota en el ambiente interno: entre tripulaciones, equipos, comisarios, personal técnico… hay una armonía que se siente y que creo que es una de las grandes fortalezas del rally entrerriano.
La situación económica del país no ayuda a nadie, y aun así la categoría se sostuvo y hasta creció en algunos aspectos. Eso habla de compromiso y de amor por lo que hacemos.

–¿Cómo fue la respuesta en cada localidad? ¿Qué balance hacen del vínculo con los municipios y las comunidades?
–Nos tocó trabajar con siete localidades y, sinceramente, en todas hubo compromiso. En Gualeguay se trabajó muy bien desde el principio; es un municipio que tiene historia con el rally. En Concepción del Uruguay vivimos una fiesta especial por los 35 años de la categoría, con un municipio totalmente involucrado y un marco espectacular en el Centro Cívico. Por suerte se pudo traer a un montón de gente que formó parte de aquella primera carrera y se vivió algo muy especial.
-Después vino Crespo, donde hacía muchísimos años no íbamos, y nos encontramos con un intendente y con las aldeas vecinas muy comprometidos, al punto de que fue una carrera regional preciosa. Estancia Grande también trabajó muy bien, con un municipio chico pero muy aceitado en lo operativo. Y Santa Anita siempre está: hace seis o siete años que nos acompaña y cada temporada pone todo, incluso con lluvia, barro y dificultades.
-Hasenkamp fue una sorpresa muy linda. Fue la primera vez que fue epicentro de una fecha y nos dieron una carrera hermosa, con caminos muy bien trabajados y mucho compromiso desde el intendente hasta los empleados municipales. Y ahora Pronunciamiento, que viene preparándose desde principio de año para organizar el Gran Premio Coronación, la carrera más larga e importante del calendario. El esfuerzo que están haciendo es enorme.
-En definitiva, en un año donde tuvimos que trabajar municipio por municipio, tuvimos la suerte de encontrarnos con muy buena gente en todos lados.

–¿Cómo ves hoy el nivel del Rally Entrerriano en cantidad de binomios y en comparación con otras categorías zonales?
–Yo creo que el nivel es muy bueno. Somos uno de los campeonatos zonales más longevos del país: empezamos en 1990, y eso pesa. Después de la pandemia se renovó casi todo el parque automotor: autos nuevos o muy actualizados, muchas tripulaciones jóvenes, pilotos que ascendieron de categoría y rindieron muy bien.
-Nunca vamos a ser una categoría de 80 o 90 autos porque la provincia no da para eso, es así. Pero hoy estamos entre 30 y 40 autos por carrera, y aspirar a 50 o 55 sería ideal: un número manejable, sustentable y atractivo. Lo importante es que el espectáculo es bueno y que el público se va conforme.
-Una ventaja enorme que tiene el rally respecto a otras disciplinas es que podemos ir a localidades sin autódromos. Eso nos hace más federales y nos permite trabajar en pueblos que realmente se ven movilizados por la carrera. Y ahí aparece un punto clave: el rally genera un impacto económico muy grande en cada localidad, porque llegan 150 o 200 personas que consumen, se alojan, cargan combustible, comen en los comercios. Es un movimiento real, y muchos municipios lo valoran.

–¿Por qué creés que la gente sigue acompañando tanto al rally, incluso teniendo tantas alternativas dentro del automovilismo?
–Porque el rally tiene algo que no tiene ninguna otra disciplina: no hay roces. No hay golpes rueda a rueda, no hay maniobras polémicas. Vos corrés contra vos, contra el reloj. Eso evita tensiones y genera un ambiente muchísimo más ameno. Y sobre todo, genera camaradería.
-Lo digo siempre: el rally es una familia literal, no figurada. Si un piloto rompe el sábado y necesita reparar para largar el domingo, muchas veces los que lo ayudan son quienes están peleando contra él la clase o el campeonato. Le prestan sus mecánicos, repuestos, herramientas o lo que haga falta para que pueda largar. Eso no pasa en todos lados. Entiendo que hay zonales que son muy parecidos al nuestro pero que se han profesionalizado bastante entonces por ahí a la carrera llegan el piloto y el navegante solos, y el auto lo lleva un equipo, y medio que no se comparte más allá con las tripulaciones, no hay ambiente.
-Yo estoy en esto desde que tengo 11 años. Tengo 50. He estado como periodista, como colaborador de equipos, trabajando para radios, escribiendo en blogs, siempre cerca de la categoría. Y lo que me mantiene es el grupo humano. Hemos visto chicos criarse en las asistencias y hoy manejan autos de carrera, como el caso de Manu Cergneaux que literalmente aprendió a caminar en la zona de asistencia, entre herramientas y hoy es piloto a los 17 años. Esa continuidad generacional, ese sentido de pertenencia, eso de que “si yo no puedo correr, voy igual para ayudar”, es lo que sostiene al rally entrerriano. Y por eso, a pesar de los años difíciles, el rally sigue, se reinventa y sigue siendo una familia que se mueve junta.










