El valor de las obras silenciosas

Señor Director del diario La Calle:

Como vecino del Loteo El Molino y de la zona oeste de la ciudad, quisiera expresar una reflexión a partir de una obra pública que tal vez no llame demasiado la atención, pero que resulta fundamental para quienes convivimos a diario con sus consecuencias: la construcción de nuevas alcantarillas de desagüe pluvial en la intersección de calle Allais y 35 del Oeste.



Muchas veces se discute la obra pública desde lo visible, desde aquello que se inaugura con bombos y platillos y se percibe a simple vista. Sin embargo, hay intervenciones que no lucen, que quedan enterradas o pasan casi inadvertidas, pero que son esenciales para una barriada. Las obras pluviales son una de ellas.

Quienes transitamos esta zona sabemos que el estado de las calles es, desde hace tiempo, bastante penoso. Cada lluvia intensa agrava un problema ya existente: agua acumulada, calles que se deterioran rápidamente, baches que aparecen o se profundizan y una circulación que se parece más a un safari peligroso. En ese contexto, mejorar el sistema de desagües no solo es una solución hidráulica, sino también una inversión directa en la durabilidad y el estado de las calles.

Las nuevas alcantarillas van a hacer que el agua escurra de manera más eficiente, evitando que quede estancada sobre la calzada y que siga dañando un suelo que ya está castigado. Esto, a mediano y largo plazo, significa calles en mejores condiciones, menos roturas, menos arreglos de emergencia y mayor seguridad para todos los que vivimos o circulamos por el sector.

Además, no se puede ignorar una realidad que ya forma parte de nuestra vida cotidiana: las lluvias son cada vez más intensas, concentradas en poco tiempo y con grandes volúmenes de agua. Frente a ese escenario, este tipo de obras dejan de ser opcionales para convertirse en indispensables. Un sistema de desagües adecuado protege viviendas, reduce riesgos de anegamientos y prepara a la ciudad para eventos climáticos que, lamentablemente, ya no son excepcionales.

Por eso considero importante destacar este tipo de intervenciones que lleva adelante el Municipio con fondos propios. Son obras que no siempre generan impacto visual inmediato, pero que mejoran de manera concreta la calidad de vida de los vecinos y aportan a una planificación urbana más responsable.

Ojalá este tipo de trabajos silenciosos continúen y se repliquen en otros puntos de la ciudad que también sufren el deterioro de sus calles. A veces, cuando el agua corre por donde debe y las calles resisten un poco más, recién ahí entendemos el verdadero valor de estas decisiones.

Víctor.