El telegrama

Hace más de un año, cuando la mayoría de los comerciantes tenían cerradas las puertas de sus negocios, se podían leer o escuchar quejas para que los dejen trabajar. Cuando permitieron la reactivación, los envíos a domicilio tenían un precio aceptable y así se empezó a reactivar un sector de la economía, gracias a los habitantes comunes de la ciudad y no por apoyo gubernamental. Lo que genera bronca, es que hoy que pueden estar abiertos les pedís un envío a domicilio y te cobran como si fuesen médicos cirujanos que operan a corazón abierto.
Graciela Pavón