En contraste con la media sanción a la reforma laboral en Argentina, el Senado de México aprobó por unanimidad (121 votos a favor, cero en contra) una reforma constitucional que reduce gradualmente la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas entre 2027 y 2030, sin reducción salarial.
La reforma, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, modifica el artículo 123, Apartado A, de la Constitución mexicana. Beneficiará a unos 13,5 millones de trabajadores formales.
Implementación gradual
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2026: período de adecuación para empresas y trabajadores.
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2027 a 2029: reducción de dos horas por año.
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Enero de 2030: jornada laboral de 40 horas.
La iniciativa establece que la reducción no implicará disminución de sueldos, salarios ni prestaciones, y prohíbe que menores de edad realicen horas extra.
Debate legislativo
Si bien la reforma fue avalada por unanimidad en lo general y en los artículos no reservados, senadores de la oposición (PAN y PRI) criticaron la gradualidad. El senador Marko Cortés (PAN) calificó la medida como «un acto de justicia a medias», señalando que el 55% de los trabajadores mexicanos están en la informalidad y no serán alcanzados por la reforma. Cuestionó además que la implementación plena recién ocurra en 2030.
El proyecto ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados, última instancia legislativa.










