EL MORETÓN

Por Juan Martín Garay (*)

Los moretones o hematomas aparecen como consecuente respuesta reflejada en el cuerpo debido a los golpes. Casi como en el ser humano, ante diferentes golpes -pero de Estado- en nuestro país existieron esos “moretones”: instituciones o personas fuera del ámbito castrense que aparecían luego de cada golpe ocupando algún lugar -no sólo a nivel nacional- sino también en provincias o municipios. En nuestra ciudad hubo un personaje de estos a quien le valió el apodo de “Moretón”, precisamente porque según decía un comentario popular (quienes “peinen canas” sabrán de quién hablo) esta persona aparecía después de cada golpe de Estado ocupando casi siempre el mismo cargo.

Memoria

Mediante la Ley N°25.633 se instituyó el 24 de marzo como “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia” en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976.

Con todo respeto por las disidencias de opinión que puedan existir -pero estando totalmente de acuerdo con la Ley antes mencionada-, tratando de consolidar la memoria colectiva de la sociedad, buscando generar sentimientos opuestos a todo tipo de autoritarismo y auspiciando la defensa permanente del Estado de Derecho y la plena vigencia de los Derechos Civiles, Políticos, Sindicales y Humanos, me permito entender a la Memoria como la fortaleza para construir el presente recordando nuestro pasado, aprendiendo sobre las enseñanzas que nos brinda siempre nuestra historia. Por eso bueno es recordar que existió hace 92 años una llamada “Acordada del año ´30”, mediante ésta la Corte Suprema de la Nación determinó por sentencia el 10 de septiembre de 1930 -firmada por los jueces José Figueroa Alcorta, Roberto Repetto, R. Guido Lavalle, Antonio Sagarna y el Procurador Horacio Rodríguez Larreta- un reconocimiento al Gobierno Provisional de la Nación. Este instrumento legal brindó el “plafón” jurídico al golpe de Estado ejecutado contra el gobierno democrático de Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930 y al consecuente gobierno militar encabezado por el General José Félix Uriburu. Esto fue la base por la que luego se legitimó -dotando de “legalidad”- a los demás gobiernos que tuvimos en nuestro país producto de los distintos golpes de Estado. Como expresa claramente Natalia Volosin, abogada, master y doctora en Derecho de la Universidad de Yale: “En efecto, la Acordada del ´30 nos recuerda una y otra vez que la carga emotiva positiva de conceptos como “la ley”, “el derecho”, “la justicia” o “la Corte” puede motivar su abuso por parte de quienes sólo buscan legalizar aquello que nunca será legítimo”.

Verdad

También considero necesario seguir instando por medio de la Verdad, a tener presente las enormes faltas cometidas contra la vida, la dignidad humana y el desprecio por la Ley y las instituciones; no solamente por parte del ámbito castrense sino también por civiles que apoyaron y colaboraron en la ejecución del golpe de Estado y luego ocuparon cargos ejecutivos y judiciales, (los “Moretones” de cada localidad), grupos que ejercieron el poder integrado por las personas del gobierno de facto, ciertos círculos empresariales y sus titulares a cargo de grandes negocios junto a algunos sectores de la conducción del clero y las Fuerzas Armadas; personas que condicionaron y determinaron la realidad que sobrevino y la consagraron en normas jurídicas (con un Poder Legislativo cerrado), concretando de esta forma su poder, logrando imponer determinados valores en el seno de la sociedad para, precisamente, fundamentar su dominación. En materia económica los profundos cambios estructurales llevados adelante por el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz terminaron por conformar un nuevo modelo basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales, y el disciplinamiento social; encabezando un nuevo orden que destruyó el aparato productivo local llevando a nuestro país a una marcada desindustrialización y un profundo endeudamiento externo.

Justicia

Algo fundamental y claramente significativo es la necesidad de que se siga pidiendo inclaudicablemente Justicia, no sólo por ese pasado reciente, sino también por nuestro presente y más que nada por el futuro de la generación actual y las que vendrán; por las Madres, Abuelas y los actuales 130 Nietos recuperados (junto a los que aún faltan encontrar) y fundamentalmente los Desaparecidos (que incluye a 18 uruguayenses), por todos quienes aún siguen buscando familiares que jamás han vuelto a ver, por las familias que padecieron el golpe de Estado y sus consecuencias, por los presos políticos y los cesanteados, por quienes sostuvieron la lucha para que vuelva la democracia, por todos y por el bien de una sociedad más justa, sigamos bregando para que se respete la Ley y se fortalezcan nuestras instituciones, consolidando una Democracia fundada en los valores de la verdad y la vida, de la justicia y la solidaridad, del amor y de la paz. Como ejercicio democrático y republicano preservemos a las instituciones de la República y entendamos de una buena vez que la Patria es un Don, algo que nos viene dado, donde la vida nos alumbra ahí es nuestra Patria, en este caso el suelo argentino, pero en cambio la Nación es una tarea de todos, una construcción colectiva donde tenemos que considerar siempre la relación “ética” entre fines y medios ubicando a las personas “como la medida de todas las cosas”.

“Duc In Altum” hacia el Nunca Más

Dice el Papa Francisco: “Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones. El autor principal, el sujeto histórico de este proceso, es la gente y su cultura, no es una clase, una fracción, un grupo, una élite. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. Se trata de un acuerdo para vivir juntos, de un pacto social y cultural”.

Mirando ahora hacia adelante, “Duc In Altum” (remando mar adentro), a 46 años del último Golpe de Estado que nos marcó a fuego y de manera muy profunda, entendiendo a la Justicia como valor social cimentado en base al consenso, destaquemos ahora más que las consecuencias del Golpe, la preocupación constante por las causas que lo generaron, para que “Nunca Más” suceda algo igual y podamos avanzar en un ideal del bien común sobre la necesidad de construir una Nación guiada por la Justicia y la Igualdad, para el bien de todos los habitantes de este hermoso suelo argentino.

(*) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019. Presidente de Bloque Concejales del PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.