Varios nombres peronistas se encuentran anotados hacia una contienda de internas en Entre Ríos para 2023. Con las candidaturas definidas en la oposición, intendentes oficialistas reclaman decisiones sobre desdoblamiento, internas y minorías. Dos discursos y una renuncia.
Por Mariano osuna
Los actos realizados por el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández, en días y lugares diferentes, para homenajear a Juan Domingo Perón a 48 años de su muerte, tuvieron discursos atravesados por el devenir de la gestión y la situación al interior del Frente de Todos. Esos espacios de mística histórica, que suelen ser puntos de encuentros identitarios aunque también la escucha de mensajes y voces con destino electoral, también se replicaron en distintos puntos de la provincia. Lo hicieron los consejos departamentales del Partido Justicialista, como también sindicatos, organizaciones políticas y dirigentes del peronismo.
Propios y extraños transmiten la preocupación por la sobreexposición del debate interno de la coalición gobernante nacional. Las reuniones que gobernadoras y gobernadores vienen efectuando, como bloque casi uniforme, son una respuesta a ese escenario, en la búsqueda de resguardar el capital político del peronismo, generar una agenda propia que sintetice las demandas diversas, y posicionar a distintos dirigentes hacia una eventual interna para la fórmula nacional. Más allá de los errores no forzados iniciales del Gobierno, la dinámica posterior a las elecciones legislativas del año pasado, y especialmente luego de la aprobación del refinanciamiento con el Fondo Monetario Internacional, terminó por remarcar la difusión de diferencias políticas constantes y contundentes. Todo ese debate puso en foco temas como las políticas sociales, las importaciones, el déficit fiscal, la economía bimonetaria, el endeudamiento externo, el precio de los alimentos y la situación de los salarios, pero de fondo dejó heridas abiertas en la propia cotidianidad del Gobierno y en la necesaria relación aceitada de articulación y gestión.
Dos renuncias
Entre esas heridas, Alberto Fernández perdió dos soldados de mucha confianza: Por un lado, Matías Kulfas, que venía trabajando desde el Grupo Callao, ese espacio político creado por el Presidente con distintos dirigentes con recorridos académicos y experiencias de gestión. El funcionario dejó el Ministerio de Producción luego de la filtración en off de respuestas al discurso de la Vicepresidenta por el Centenario de YPF, la última fecha compartida por el binomio Fernández, y su lugar fue ocupado por el ex gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Y por el otro, Martín Guzmán, el economista bendecido por el premio Nobel, Joseph Stiglitz, que no estaba en los planes de ningún borrador de la coalición de gobierno y terminó siendo el Ministro de Economía durante dos años y seis meses. Sin el respaldo de los gobernadores, del Frente Renovador de Sergio Massa y del kirchnerismo, el ahora ex funcionario difundió su renuncia por twitter, en una carta dirigida al Presidente, durante el discurso de Cristina Fernández en Ensenada, provincia de Buenos Aires.

Colaterales
Las consecuencias heredadas, los desaciertos propios, la pandemia y la inestable transición lejos de los efectos económicos y sanitarios del coronavirus, dejaron un escenario inédito para el peronismo, que no ha vivenciado desde 1983, que es la incertidumbre sobre la posibilidad reeleccionista de un presidente justicialista que transcurre su primer mandato.
Ese tablero condiciona los tiempos políticos de todos los distritos, más de aquellos donde el mandatario provincial no tiene posibilidad de un nuevo período de gestión, como ocurre en Entre Ríos con el concordiense Gustavo Bordet. Esa situación se complejiza con la aparición de Rogelio Frigerio en el tablero opositor, luego que ese liderazgo sea asumido en las cinco elecciones anteriores por el radical Atilio Benedetti o el actual senador nacional del PRO, Alfredo De Ángeli.
En nuestro pago
Las últimas versiones del peronismo entrerriano en clave electoral han trabajado contrarreloj para evitar las internas y robustecer una fórmula competitiva. Vale recordar los momentos culminantes de las definiciones en 2015, cuando el Mandatario quedó cómo único candidato luego de una negociación extrema para que Adan Bahl, actual intendente de Paraná, no sea candidato. La historia después es conocida, Urribarri logró bajar a su Ministro de Gobierno y posicionarlo como nuevo vicegobernador, acompañando al ex Intendente de Concordia en el binomio electoral.
El contexto hacia 2023 es diferente. Pese a las intenciones iniciales del Gobernador de llegar a una oferta que tenga una sola fórmula, la propia dinámica del escenario nacional, los resultados provinciales de 2021 y los reclamos internos sobre democratización de candidaturas, terminaron por demoler aquéllas aspiraciones. El debate sobre el desdoblamiento, para desacoplarse de la agenda nacional, y la posibilidad de internas, tomando nota del uso que le dio la oposición en la contienda entre Frigerio y Galimberti, terminaron de romper el silencio provincial para dejar solo incertidumbre sobre las definiciones claves respecto a las reglas de juego para el año próximo.
150 días
Punto y Seguido, la columna política de los domingos de LA CALLE ha venido desandando ese camino de definiciones y los márgenes de tiempo que se avecinan. Vale recordar que la Ley 10.615, estableció que el Poder Ejecutivo tiene 150 días antes de las elecciones generales para definir el desdoblamiento, que fija los segundos domingos de abril y de junio como fechas alternativas. Eso da un margen máximo hasta diciembre, lo cual deja un calendario muy apretado para la instalación de una o varias fórmulas.
Si el desdoblamiento era la única opción de retener la provincia para el oficialismo, esa teoría entró en ebullición en el diálogo e intercambio entre distintos mandatarios. Mariano Arcioni, gobernador de Chubut, tal vez de los más alejados al kirchnerismo, ya avisó que los comicios provinciales serán durante la misma fecha que la disputa nacional. En ese recorrido, intendentes e intendentas entrerrianas, reclamaron a Bordet una definición contundente que facilite una dinámica más intensa en materia proselitista. Es que no sólo está en duda la fecha, sino también la resolución final sobre internas en igualdad de oportunidades y la correspondiente inclusión de las listas perdedoras. Si eso no era una opción, la propia fragilidad del Frente de Todos y los experimentos satisfactorios de la oposición en ese terreno, terminaron de condicionar cualquier otra posibilidad. Bordet sigue sin convencerse, pese a sus dichos en reiteradas oportunidades, que una interna con dos o tres fórmulas sea la mejor opción.
Equipo definido en la oposición
En Juntos por el Cambio, las reglas provinciales están claras: el candidato oficial es Rogelio Frigeiro, triunfante en las legislativas del año pasado y con un lugar en la discusión nacional de la alianza opositora. El ex ministro del Interior ya sumó a distintos espacios radicales a su candidatura, desde los emergentes Bruno Sarubi a los tradicionales Atilio Benedetti. Se sabe que en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias lo enfrentará una lista radical, respaldada por distintos intendentes y dirigentes del Partido Centenario, como también lo harán en todo el país, como resolvieron en la Convención nacional. Esa boleta, que puede encabezar Pedro Galimberti o Darío Schneider, consolidará el voto en las generales a Frigerio, mientras dejará un mensaje activo de la participación radical en la batalla, que compense el gusto amargo de no llevar candidato propio a las generales.
Tampoco hay que descartar una tercera lista interna, aunque con nulas posibilidades electorales, proveniente de los viejos sectores peronistas antikirchneristas, como Luis Leissa o Augusto Alasino, u alguna otra opción con búsqueda del voto progresista no peronista, con la última incorporación del Partido Socialista.

Indefiniciones en el peronismo
La apuesta principal del Gobierno provincial es sostener una candidatura, mientras voces con aspiraciones a la Casa Gris piden una interna combativa. En el medio, jefes municipales y dirigentes de peso reclaman que los nombres con peso político en sus territorios disputen las intendencias y ayuden al arrastre provincial. Allí mencionan a Bahl, uno de los anotados a la Gobernación, para repetir en Paraná, algo que sería inédito; a Lauritto en Concepción del Uruguay; a Adrián Fuertes en Villaguay; e incluso al propio Bordet en Concordia. Desde la mesa chica gubernamental responden que el Mandatario será candidato a diputado provincial y que por eso la candidatura principal tiene que ser representada en consenso. Laura Stratta, actual vicegobernadora y ex ministra de Desarrollo Social, aparece con ventaja desde el ojo bordetista. Los intendentes y otros sectores del peronismo responden que la teoría de intendencias fuertes y de Stratta como candidata no es incompatible con la posibilidad de internas abiertas y la incorporación de minorías. Lauritto y Oliva recuerdan, cada vez que pueden, la experiencia de 2019 en Concepción.
Enrique Cresto, en un escalón más abajo luego de la derrota en los comicios de medio término, Adán Bahl, Laura Stratta, José Lauritto y Martín Piaggio, dieron indicios públicos, con confirmaciones o eufemismos, sobre sus legítimas aspiraciones a la sucesión provincial. Se sabe que si ganar los territorios locales es condición necesaria para las posibilidades en la categoría provincial, también es cierto que un escenario competitivo y la garantía de internas son elementos fundamentales para fortalecer esas oportunidades.
Arrancó el segundo semestre y los tiempos se vuelven más escasos. El gobernador, y también los distintos precandidatos, dicen que es tiempo de gestionar. Las bases y los liderazgos locales coinciden pero ven con preocupación la falta de definiciones sobre temas estructurales de la dinámica electoral futura. Serán seis meses cruciales, receso invernal y mundial de fútbol mediante, para allanar el camino y resolver los interrogantes en el propio seno del frente gobernante.











