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miércoles, julio 24, 2024

El hecho maldito

Por Ana Hernández

La desazón fue una sensación generalizada de propios y extraños. El peronismo como “hecho maldito del país burgués” es, para Cooke, la identificación de la clase obrera con el Frente Nacional contra el imperialismo y en su concepción. Para el autor sintetiza el peronismo. De esta manera Cooke postulaba al peronismo como sinónimo de la clase obrera, ya que era el sujeto esencial que mantenía en la escena política al movimiento proscripto.

Las preguntas son muchas y tienen que ver con los rumbos, los proyectos y también con las nuevas identidades. El mapa de las subjetividades cambió y la máquina de gobernar como siempre se definió al peronismo no lo hizo. Claramente los sujetos sociales representados ya no son los mismos y las clases sociales tampoco se definen tan sólo por el poder adquisitivo, sino también por el capital simbólico que no siempre coincide con su posición social. Eso es consecuencia a su vez de la movilidad producto de la educación pública y así sucesivamente. Entonces, cabe preguntar ¿cuál es el sujeto político que representa el peronismo? La figura del cabecita negra es vieja.

Hoy la urgencia parece ser económica y se esquiva la reformulación estructural que algún día llegará. Una suma obvia con un resultado que resta. La deuda heredada y una pandemia da como resultado una tragedia. Los oficialismos pagan el costo de administrar la crisis mundial por covid 19, se pone en cuestión la ortodoxia fiscal del gobierno; la misma que garantiza el superávit de las cuentas públicas, en tanto el salario real se desploma por la inflación. En el resto del mundo esta parecido, aunque mal de muchos consuelos de tontos. De esta manera se le acaba de facilitar el objeto de su odio a la mentalmente clase media. La autoridad del Presidente está débil y en el recuerdo están las cadenas durante el aislamiento obligatorio donde se `paralizaba el país para escucharlo. (Lo que quedaba se le escurrió con la foto)

En busca de la mística perdida…

Escuche por ahí que Dios es peronista, en Argentina podría ser una frase muy real si hacemos de la mística popular una postal o una estampita. La impronta de la argentinidad al palo contiene a Maradona, asado y mate. En la actualidad ninguna de las tres cosas están garantizadas. Maradona murió, el asado está en precio de exportación y la yerba cuesta 500 pesos el kilo.

Pasaron 10 años del debut de las PASO, un hecho histórico para la democracia. La voz de la derrota y el rechazo social hacia la clase política. Las explicaciones conspirativas del otro lado y al igual que este escrito sobran conjeturas. Tal vez solo sirvan como catarsis en el diván de los sueños rotos. Una nota por un kilo de yerba es un dato fundamental para el ámbito periodístico que goza de especulaciones. En Entre Ríos está establecido por convenio sindical que cada nota vale 500 pesos. Coincide con el precio mayorista de un kilo de yerba.

No se le puede pedir al peronismo cuestiones que no se resolvieron desde la conformación del Estado y que hasta a literatura refleja. Las dicotomías en la literatura muestran los dos modelos y dos visiones que incluso conviven en el movimiento y que nunca se dirimieron. Y hasta la literatura comprometida están Rodolfo Walsh y Borges o Miguel Hernández y Sarmiento.

Dos empanadas para tres personas

Debe correr mucha agua debajo del puente mientras tanto repetimos mantras y volvemos a los libros de autoayuda. En 18 meses de pandemia las personas concurrieron a las urnas con desdén, enojo, angustia y fundamentalmente tres veces más pobres, con sus sueldos más devaluados que hace dos años. En ese marco y con todos los medios vendedores de arco iris el sector popular termina eligiendo a personajes que son caricaturas.

Dicho con enorme síntesis: la derrota del 2021 subraya la ausencia de ese proyecto. El resto, es pan y circo que alquila balcones. Ya lo decían los diarios del mundo en el transcurso de la pandemia, luego de la pandemia la discusión será polarizada. Al momento el compromiso de alcoba sólo se sabrá en los libros de historia, pero en principio queda pendiente tinta y ruido para comprar otro paquete de yerba.

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