En medio de la escalada bélica en Medio Oriente y sus efectos globales, el gobierno de Javier Milei acumula compras de divisas por debajo de años anteriores, mantiene saldos mínimos del Tesoro en pesos y dólares, y enfrenta una caída de la recaudación (-9,7% en febrero) que pone en duda el cumplimiento de la meta fiscal, mientras el mercado advierte sobre una posible salida caótica de capitales.
Las compras netas del BCRA en el primer bimestre de 2026 fueron de 1.158 millones en enero y 1.555 millones en febrero, muy por debajo de los 3.272 M y 2.358 M de 2024 y los 1.617 M y 1.948 M de 2025. El Tesoro apenas tiene 485 millones de dólares y 4,3 billones de pesos en el BCRA, sin margen para inyectar liquidez. La recaudación cayó 9,7% en febrero (séptima caída consecutiva), mientras el gasto se indexa por inflación, comprometiendo el superávit fiscal del 2,2% del PBI.
La guerra en Medio Oriente generó un «viento de frente» global: suba del petróleo, caída de bonos de EE.UU. y menor apetito por emergentes. China suspendió exportaciones de derivados y reestimó su crecimiento por debajo del 5%. En este contexto, el gobierno apuesta a captar dólares de actividades no declaradas, una estrategia de alto riesgo en plena recesión y con vencimientos de deuda por más de USD 4.000 millones a mitad de año.










