El escenario político, entre el FMI y los objetivos de un año crucial para el Gobierno Nacional

El gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, en su anteúltima apertura de sesiones

Sin sesiones extraordinarias durante el verano, el presidente Alberto Fernández se prepara para su discurso del 1 de marzo ante el Congreso nacional, entre las necesidades del fortalecimiento interno del Frente, los desafíos post pandemia y el acuerdo con el FMI. El tablero político en Entre Ríos y el discurso de Gustavo Bordet en la Asamblea Legislativa. ¿Desdoblamiento en 2023?

Por Mariano Osuna



Este martes, a partir de las 12 hs, Alberto Fernández se presentará por tercera vez ante diputados y senadores del Congreso nacional para dar su discurso anual, inaugurar el nuevo año legislativo, dar cuenta del devenir de la gestión y adelantar los ejes prioritarios de la agenda gubernamental. Ese día, volverá a mostrarse públicamente el binomio Fernández, luego de la renuncia de Máximo Kirchner como jefe de la bancada oficialista en la Cámara Baja.

La prioridad es el FMI
Sin confirmación oficial sobre el envío del proyecto de ley que avala el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, a la espera del entendimiento final del equipo económico del Ejecutivo nacional con el staff técnico del organismo financiero internacional, el Presidente se prepara para dejar atrás una etapa atravesada por el abordaje de la crisis sanitaria y los efectos sociales, productivos y económicos inmediatos.
El camino para el logro de las metas fiscales, especialmente las que abarcan los subsidios a los servicios públicos, parece el terreno más hostil para el acuerdo final, con repercusiones al interior del propio Frente de Todos. Hacia adentro, las principales críticas al ministro de Economía, Martín Guzmán y al presidente Fernández, respecto al desenlace de la negociación, pasa por las dudas sobre las posibles consecuencias sociales que el ajuste fiscal requiere, antecedido por los cuestionamientos por la falta de decisión política, en los albores del 2019, para denunciar en las distintas instancias nacionales e internacionales la toma del crédito stand by durante el gobierno de Mauricio Macri. En definitiva, lo que visualizan varios actores del Frente de Todos es la necesidad de un acuerdo que no impida el crecimiento económico, especialmente el proceso de fortalecimiento del consumo popular, la recuperación del poder adquisitivo y la reconstrucción del tejido social, desde una perspectiva de inclusión social que facilite una movilidad social ascendente.

13 años
Pasó febrero sin la concreción efectiva de las sesiones extraordinarias del Congreso nacional, pese a un temario que incluía contenidos con relativos consensos de distintos bloques. La renuncia de Kirchner, y su reemplazo por el rosarino Germán Martínez en la jefatura del bloque del Frente de Todos en Diputados, alteró los planes iniciales sobre la agenda diseñada para el trabajo veraniego del Poder Legislativo. A ello, se sumó el ruido de distintas voces peronistas del Senado, con posturas prudentes en relación al voto afirmativo al proyecto que el Ejecutivo envíe al Congreso, sobre el acuerdo con el FMI, por los mismos argumentos sobre disidencias puntuales pero estructurales que describimos más arriba.
En otras palabras, las dificultades previas en la composición de ambas cámaras, donde el oficialismo se encuentra lejos del quórum propio en Diputados y dos votos debajo en el Senado, se agravaron con las diferencias internas sobre la estrategia oficial para el acuerdo con el organismo internacional. La necesidad de robustecimiento orgánico en la bancada de la coalición gobernante, donde se sanen las heridas más abiertas y se consolide la cohesión interna, como el entendimiento final con el organismo financiero, dejaron en segundo plano la búsqueda de los consentimientos necesarios para la aprobación de distintas leyes incluidas en el temario de Extraordinarias, como la creación de universidades, la sanción del Consenso Fiscal, la Ley Nacional de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, Otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y Tuberculosis (TBC), la Ley de Enfermería, la generación del marco regulatorio de la cadena de producción, industrialización y comercialización de la planta de cannabis, sus semillas y sus productos derivados para uso industrial y/o medicinal, la creación de Parques nacionales, la Ley de Compre Argentino, la Ley de Promoción de la Electromovilidad y la modificación del Consejo de la Magistratura.
La necesidad de los entendimientos para la conformación de las distintas comisiones de ambas cámaras, donde se necesitaba al menos de la organización de 12 de ellas para los dictámenes del temario de Extraordinarias, terminó enterrando cualquier posibilidad de sesiones. De hecho, hacía 13 años, desde 2009, que no ocurría que el Congreso no tenía ninguna sesión de estas características.

Post pandemia
Con las certezas de una situación epidemiológica estable, donde los números de contagios de diciembre y enero cayeron drásticamente en febrero, sumado a un proceso de vacunación que tiene 93.413.457 dosis aplicadas, con más del 80% de la población con dos vacunas y casi un 40% con la tercera, aparece un horizonte distinto para la ejecución del programa de gobierno pre pandemia. La cercanía de los próximos comicios presidenciales no es un dato desechable, tras cuatro años complejos por la crisis económica, profundizada por la pandemia mundial. Ningún borrador del oficialismo, que tenga expectativa de un triunfo en 2023, desconoce que no hay otro camino que el alivio a las mesas trabajadoras, más aún en un contexto con una inflación de 2021 que superó el 50%, sin ese shock de ingresos que convierta en tangible, para la vida cotidiana de los sectores populares y de una fracción importante de la clase media, ese crecimiento económico anual superior al 10%.
Alberto Fernández sabe que 2022 debe ser el año del despegue para un Gobierno que tuvo que afrontar las dificultades heredadas de la administración de Cambiemos y girar las prioridades hacia la gestión sanitaria, la reconstrucción del Ministerio de Salud y la generación de los paliativos necesarios en la trama productiva, social y económica. El panorama actual, con el acuerdo del FMI en sus últimos pasos de sintonía fina, exige al Ejecutivo una hoja de ruta sobre el futuro, donde la obra pública y el precio de los alimentos, son dos eslabones fundamentales hacia una coyuntura donde la pobreza pasó del 27% en 2013 al 40,6% en la actualidad. Las licencias compartidas para trabajadores que tengan un hijo; un plan de cuidados de la salud mental, especialmente enfocado a las consecuencias post pandemia para niñas, niños y adolescentes; la sanción de una Ley de Humedales y un plan integral de transición energética; y una batería de leyes vinculadas al crecimiento económico.

El tablero entrerriano
El pasado 15 de febrero, el gobernador Gustavo Bordet dio su discurso ante la asamblea legislativa, enmarcado en la apertura de sesiones ordinarias, en una actividad efectuada en el Centro Provincial de Convenciones de la capital entrerriana. Fiel a su estilo, el ex Intendente de Concordia valoró la necesidad de acuerdos políticos y de diálogo con los distintos sectores sociales, con el objetivo de avanzar en políticas de estado claves para la provincia. El consenso y la transparencia volvieron a ser dos pilares irrenunciables de la narrativa del oficialismo provincial, más aún en un escenario donde el Mandatario entrerriano atraviesa el anteúltimo año de su segundo mandato en la Casa Gris.
Aferrado a esa línea argumentativa, Bordet hizo hincapié en la gestión sanitaria como también en las obras terminadas, en marcha o en proceso de licitación o adjudicación, muchas con financiamiento nacional, que van desde la trama vial al nuevo edificio de la Universidad Autónoma de Entre Ríos. También tuvo párrafos para la cuestión salarial, en tiempos de paritaria docente y estatal, anunció la creación de la Fiscalía Anticorrupción, y dejó un párrafo sobre la regulación de agrotóxicos, tal vez una de las críticas más sostenidas por las consecuencias de las fumigaciones en escuelas y por el crecimiento de las secuelas en la salud de la comunidad, que las historias de Fabián Tomasi, Sofi Hitta Tacchi, Mariela Leiva y Estela Lemes confirman lamentablemente.
Sin posibilidad de reelección y tras los resultados en las elecciones de medio término, el peronismo entrerriano se enfrenta a una batalla compleja hacia 2023. El análisis sobre el devenir político de las últimas décadas, ratifica la importancia que tendrá Bordet en la definición del candidato del oficialismo o en las reglas necesarias hacia una interna, como también se ensaya en otros distritos, incluso en la categoría presidencial. La carrera es larga pero los tiempos pueden acortarse, ya que la posibilidad de desdoblamiento de las elecciones provinciales de las nacionales se encuentra como una opción viable, con el propósito de retener la gobernación si se diera un desenlace adverso en los resultados nacionales. Ya ocurrió en 2019 en Entre Ríos y es parte del debate de las mesas chicas de todas las provincias peronistas, desde Tierra del Fuego a Buenos Aires.

Como informó en otras oportunidades Punto y Seguido, la columna política de los domingos de Diario La Calle, en esa carrera abierta se encuentra Enrique Cresto, actual coordinador del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Con una oficina en Villaguay, el funcionario nacional recorre kilómetros, destina fondos en obras claves y rearma las heridas que dejaron los números de la elección legislativa, donde Rogelio Frigerio superó el 50% de los votos.
Los intendentes de Gualeguaychú, Martín Piaggio; de Paraná, Adan Bahl; y de San Salvador, Lucas Larrarte, también se apuntan hacia la Gobernación. El primero no tiene reelección y carece de vuelo fuera de su departamento, aunque identifica a sectores peronistas que ninguna de las otras opciones, tal vez con la salvedad en parte de la vicegobernadora Stratta, contiene. Por su parte, Bahl atraviesa su primer mandato en la capital, aunque igual que la actual presidenta del Senado, les queda solo un período en la fórmula principal, como determina la Constitución entrerriana. Larrarte, tal vez el menos conocido de esta ecuación, es el presidente de la Liga de Intendentes Justicialistas, fue candidato en la quinta posición en la lista de Diputados del año pasado, y aparece como una imagen fresca que representa a otros Jefes comunales que atraviesan su primera experiencia como presidentes municipales. Stratta es otro nombre en danza, con buena relación con el kirchnerismo, se convirtió en una de las manos derechas del actual Mandatario entrerriano, con capacidad de llevar adelante su propia agenda política y con la novedad que sería la primera mujer gobernadora en la provincia. Por último, el siempre taquillero Eduardo Lauritto, dos veces intendente de La Histórica y vicegobernador en una oportunidad, nunca es omitido de las encuestas propias y ajenas, más en tiempos donde se requiere una fórmula fuerte que contrarreste las luces porteñas que Frigerio tuvo como ministro del Interior de Macri. Se sabe que, más allá de las expectativas legítimas de los radicales Pedro Galimberti, ahora diputado nacional, y Darío Schneider, intendente de Crespo, es un hecho inmodificable que Frigerio sea el rival opositor en las urnas de 2023.

El presidente Alberto Fernández inaugurará este martes 1 de marzo el nuevo período legislativo.