El centenario de la radiofonía a través de las voces locales

Diferentes periodistas y locutores dejaron sus sensaciones de la impronta de la radio y su valor en la construcción ciudadana.

Por Mario Bonnot y Matías Dalmazzo

El jueves 27 de agosto la radiofonía argentina cumplió cien años de su primera transmisión en la azotea del Teatro Coliseo en Capital Federal. Desde aquella noche histórica, miles de voces realizaron incontables transmisiones y programas en los estudios de las diversas radios de nuestro país, que no dejan de crecer en cantidad.
Muchos hicieron escuela desde esas largas horas dentro de los estudios y oficinas. Vivieron épocas de mucho trabajo a pulmón, de transmisiones en exteriores y contextos adversos que hoy suenan a imposible con el desarrollo tecnológico en los medios de comunicación.
Así como es casi imposible no hacer una pequeña mención de “Los locos de la azotea” cuando se habla de los cien años de la radiodifusión argentina, es indispensable hablar de nuestra ciudad, de LT11 como un faro de comunicación, especialmente en nuestra ciudad y la región.
Cuna de grandes comunicadores y espacio muy codiciado por el poder político de turno, fue testigo de la evolución de este medio de comunicación por donde pasaron y aún permanecen en algunas casos, grandes trabajadores de prensa cuyas voces no queríamos dejar de consultar en este aniversario tan importante para la radio argentina.

Hugo Barreto – Radio 9
Es la historia de un amor.
No creo que esos cuatro jóvenes emprendedores que en el año 1920 hicieron una primera transmisión sonora, tuvieran dimensión de lo que estaban haciendo.
Nacía nada más y nada menos un amor, que cien años después sigue intacto como el primer día. Voces que ingresaron a nuestros hogares y generaron un vínculo de afecto para muchos difícil de entender.
No es muy difícil de entender. El silencio se enamoró del sonido. Silencio que se deja seducir por una voz. Tan simple y tan complejo a la vez.
Cuentan que el sonido salía de una especie de caja que tuvo distintas formas, algunas hasta parecían una pequeña iglesia. A eso lo llamaron “radio”. Y que tal como cuando se recibe a una visita ilustre, se le otorgó el lugar principal de la casa.
La radio ingresaba entonces, al bullicio familiar o a la soledad de un hogar. Allí estaban y aún están, las voces.
Voces que informan, que entretienen, que acompañan. Voces que alegran, voces que angustian. Voces de verdad. Voces de mentira. Voces amigas de rostros imaginados.
Cien años se han cumplido del nacimiento de ese amor y que aún hoy está vigente y sano.
La Radio es así, como la vida misma. Risas y tristezas. Cantos y poesía. Sol y luna.

Abelardo Santángelo – Radio Animal
Durante muchísimo tiempo LT11 fue la última radio en Concepción del Uruguay, hasta casi finales de los años ochenta, donde se pudieron abrir otras emisoras de Frecuencia Modulada (FM), ya que la tecnología también lo permitía. Era una verdadera necesidad, ya que la gráfica y la televisión eran dos industrias muy costosas de llevar adelante.
Ese momento de auge de radios barriales, las FM plasmaban un mensaje diferente a las grandes corporaciones privadas o estatales. Debido a esto, proliferaron las FM al punto de haber unas treinta actualmente que funcionan en la zona. Debido a esto, es indispensable que el estado implemente mejores normativas, no tan globales y que atiendan a las necesidades reales de la región, sin mirar tanto a los intereses capitalinos.
Sería bueno pensar en una relación entre cantidad de habitantes y número de radios en el aire, donde existan obviamente menos radios y más exigencias para cada una de ellas. De esta manera, las emisoras podrían tener mejor sustentabilidad.
Uno de los problemas evidentes de la actual radiodifusión es que son repetidoras que tienen muy pocas horas de programación, dejando el resto del tiempo un automático para música. La radio debe incluir la comunicación, la opinión, el entrenamiento, la cultura y otros ámbitos.
Otro tema que no es menor, es poner a jugar la imaginación y la sensación en la radio, que se fue perdiendo a mano de las noticias. En general, cuando hablamos de este medio, estamos hablando nada más que de noticias y no de cuestión artística.
Mi aspiración es que el medio vuelva a nutrirse de artística, sea a través de los contenidos o formatos.
En la actualidad, casi que no hay proyectos ligados al costado artístico y los proyectos siguen siendo muy básicos: la entrevista, el comentario y alguna canción que quizás no tenga nada que ver. Añoro que volcamos a revitalizar y revivir las emociones y la imaginación en la radio.
Por último, no puedo dejar de hablar de la importancia que tuvo la carrera de locución que se abrió hace 25 en la ciudad, ya que le permitió a muchos jóvenes de la región estudiar una carrera sin tener que primero hacer la experiencia.
Por diferentes razones, muchos primero hicieron la experiencia y luego se convirtieron en locutores. La carrera lo que permitió fue que primero los chicos puedan estudiar y luego ingresar al mundo laboral o empírico. Esto fue una situación igualitaria para muchísimos jóvenes, que quizás no se animaban a tocar la puerta de una radio o ingresar de caradura a un estudio. Por esto creo que, en este centenario de la radiodifusión, debemos hacer un reconocimiento a la carrera de locución.

Edgardo Andrés Visagno y sus más de cuarenta años en LT11
En el año ´65 un grupo de muchachos de aquella época resolvimos conformar un pequeño grupo para tener un programa deportivo. Obviamente se pagaba el espacio, se hizo Deportes, etc. En el año ´67, me llaman las autoridades de la radio y me dicen si yo quería formar parte de la Radio pero ya no en un carácter de alguien que ocupaba un espacio sino que como personal de LT11. Bueno, así fue, ingresé a comienzos del ´67, en marzo y el área informativo estaba compuesta por dos personas que en el momento casi fundacional de la radio le dieron ese espacio pero evidentemente era gente que no hacía periodismo, simplemente era recibir un llamado, redactar en unas viejas máquinas negras y no era más que eso, no se buscaba noticia. ¿Qué hago? ¿Cuál fue la ruptura de esa situación? En que pedí un grabador y yo entendí que la radio tenía una gran deuda, que era salir. Es decir la radio tenía que salir, estar presente. No solo en conferencias de prensa, o en algún espectáculo especial. Es que ahí se rompe esa radio vieja, con todo respeto, y se vuelve a una radio más moderna, más autónoma, más de acuerdo con la realidad que se vivía priorizando no solamente lo que reflejaba de las autoridades, sino en el problema de los vecinos.
A mi me toca trabajar con el ingreso, un tiempo a las 5, otro a las 5 y media, otro a las 6 de la mañana. Y entre eso estaban los dos minutos de noticia de las 7 de la mañana. Un poco violando toda norma, pero tácitamente consintiendo las autoridades de la radio, eso se hizo no de dos minutos o tres, se hizo de cuatro, de quince, de media hora, donde se le agregaba a la noticia la posibilidad de usar el teléfono, de pasar las notas que se habían hecho, de invitar a gente a que viniera al estudio y de opinión. Es decir, una opinión que siempre fue sincera.
La cosa es que me llaman, me apoyan y llegamos a consensuar que salvo un tradicional momento que había, corto de un micro agropecuario en los momentos fundacionales del INTA Concepción. Eso lleva a que nazca algo que por decirte por lo largo, no tiene otra explicación, yo empecé a llamarle El Gigante. Esto iba de 7 de la mañana a 9 de la mañana. Y duró muchísimos años. Duró hasta que mi vida periodística, lamentándolo mucho, pero siendo fiel a mis convicciones, hasta el año 2007 donde en ese momento el director de turno creyó que era más las opiniones de un lado que del otro, él estaba en el gobierno, en el partido gobernante. Hago una nota y en esa nota, sin saber que había un trasfondo, el legislador que era entrevistado le manda un saludo al director de la radio. Entonces llega una advertencia quizás fuera de lugar, me citó, lo atendí, yo lo tuve dentro del esquema del plantel de LT11, me preguntó que opinaba, le dije cómo estaba toda la situación y me respondió así (abre sus brazos) y entonces yo dije ´señores, hasta acá voy´. Te dejo para vos, para el lector, fue censura, no fue censura, a mí no me gusta, yo me fui.
En ese momento me convina bien que era la época de jubilarme, la ley así lo expresaba, me fui de la radio y hoy, a fin de agosto de 2020, jamás ingresé al inmueble, tampoco me invitaron. Pero soy un ferviente admirador y te digo que más que nada muy convencido de la necesidad de ese periodismo, que fue objetivo y que todavía, hay gente que me pregunta cuándo vuelvo. Del 2007, al 2020, yo les digo ´no, estoy viejo´, pero sigo paso a paso todos los medios de comunicación que tiene la ciudad, la zona y demás y veo y no quiero herir con este juicio, que se ha avanzado poco. Por ejemplo, el pegote, no puede ser que un portal tenga una información que es exactamente igual al del otro y veo todo lo que ha pasado en materia de la baja política y no hablo de este gobierno sino de varios períodos, donde se ha tenido una radio abandonada o se tiene una radio politizada y a mí eso me duele porque yo recuerdo cuando una compañera, Nancy Sosa, en 2006 conversábamos diciéndoles que despacito yo me quería quedar atrás, que les dejaba el espacio, El Gigante, que podía orientarlos en materia de mi agenda, que estaba completa, de contenidos. Y a lo mejor ellos no quisieron, no sé qué pasó ahí ahí murió mi larga existencia en LT11. Pero te vuelvo a decir que creo que logré aquella convicción inicial y creo que todavía queda muchísimo por hacer, en este medio, en función de ir marcando no solamente los pro, sino también los contra con fundamentos, argumentos, equivocados o no. Bueno, la cosa se definió así y me fui de la radio con mucho dolor porque te imaginas, del ´65 que empezó todo esto, hasta el 2007, es un pedazo de vida. Donde en el debe personal, tengo una página que no la puedo llenar: había hechos que a mi me quitaron del tiempo de un cumpleaños de mis hijos, de mi madre o de algo porque lo resigné. Y tuve también oportunidades desde el ´67 al 2007 hablar desde los presidentes que nos visitaron, gobernadores, intendentes, entonces me retiré sin tener enemigos declarados y por estoy satifecho con lo que hice.
Lo que yo lamento de todo ese período es que las conducciones siguen, más que nunca ahora, de preguntarse los ejecutivos: ¿De quién es la radio? Es mía, tuya, es del otro. Que capitalice esa política la Nación Argentina, pero no Estado, que es otra cosa. No puede ser un mero divulgador de los hechos políticos a favor”.
Finalmente Visagno se refirió a Luis Juan María Puchulu: “Había mucha gente que me decía ´cómo éste puede tener a un lado a un muchacho como Puchulu´, un amigo, cuando sabían que eran dos miradas distintas pero que nunca estuvieron opuestas y donde se hizo mucho. Encajó perfectamente”.
Si después de tantos años, alguien pregunta cuándo vuelvo, algo hicimos. Era muchísima la gente que participaba, que nos llamaba y nos decía ´qué bien que estuvo, qué mal que estuvo´. Éramos ganadores en un espacio donde las emisoras de Buenos Aires eran fuertes y les ganábamos, así la queremos a LT11.
En la semana estará completa la entrevista al profesor Edgardo Andrés Visagno en el sitio
www.lacalle.com.ar

Norma Ogguier – FM La Ke Buena
Soy directora de Fm La Ke Buena, la radio de todos los barrios. Estamos en un sector rodeados de barrios, situación que nos pone en un lugar de gran responsabilidad durante la actual pandemia que nos afecta como sociedad, ya que la información tiene que ser la correcta y hay que tener mucha precaución.
La radio es todo y celebro que a alguien se le ocurriera realizar una transmisión hace cien años. Es lo que realmente nos gusta a los trabajadores de la radiodifusión, estar detrás de un micrófono y mantener un contacto con la gente.
Tenemos ese ida y vuelta que ahora no es como antes, ya que en la actualidad todos pueden interactuar y exponer sus ideas con mayor facilidad. Cuando están exponiendo sus ideas y no están de acuerdo con vos, quiere decir que te están escuchando. Esto también es importante para nosotros.
En mi caso, comencé con la radio en el living de mi casa, difundiendo los grupos musicales que llegaban a la ciudad de la mano de Jorge Jeandet. Después realizamos campañas solidarias y nos dimos cuenta que teníamos una herramienta muy potente, para poder ayudar a la gente por intermedio de un micrófono. Concepción del Uruguay es muy solidario.
De esta manera, La Ke Buena, una emisora que llega a muchos hogares, empezó a incluir transmisiones deportivas y una gran cantidad de programas de diferentes rubros. Amo y me gusta mucho la radio, pero principalmente tengo responsabilidad a la hora de realizar mi trabajo.
Por último, quiero contarles a las personas que por ahí no conocen el mundo de la radio, que es un ámbito donde me siento muy respetada y esto me hace sentir muy bien.

Andrea Pacinelli – LT11
En éstos 100 años de la Radiofonía, no puedo dejar de pensar en aquella radio de antaño, la que conocimos a través del relato de nuestros padres y abuelos. La que llegamos a revivir al escuchar a quienes hicieron nuestra radio, hablo de LT 11, que con sus casi 69 años es una parte muy importante de los 100 años de la radio argentina.
La radio AM de C del Uruguay es testigo del paso de locutores, locutoras, periodistas, operadores técnicos y administrativos que en todos éstos años han dejado su huella y fueron el cimiento para el desempeño de los que hoy somos parte de ella.
La magia de la radio se vio reflejada en los Radioteatros que se emitían por LT 11 , con la interpretación de actores, actrices y locutores de la ciudad, que con expresiones, silencios y efectos caseros, hacían que toda una ciudad “se pare” a la hora de su emisión.
Cuando ingresé a la radio, en el año 1993, me atrapó la pasión que transmitían compañeros como Mary Charrierre, Oscar Mattiauda, el “Gordo” Puchulu, César Placente , Carlos Godein, el “Profe” Visagno, Irides Aramburu, Juan Izaguirre, Juan Masera, entre otros. Verdaderos profesionales del micrófono de los que aprendí a realizar nuestra tarea con responsabilidad y compromiso para con el oyente.
La radio es parte de la gente, es el “medio”, el puente entre las necesidades del oyente y la posible solución a sus problemas.
En épocas donde no había celulares, la radio servía de comunicación entre familias que vivían lejos de sus seres queridos, donde la única manera de tener noticias era a través del espacio que LT 11 disponía y que muchos recuerdan como la “Víctor Niño” o la Revista Social.
Para las familias que vivían en la isla, era fundamental la información que brindaban los espacios informativos con la altura del río Uruguay, ya que de ello dependía saber cuánto más podían permanecer en sus casas en época de inundaciones.
En los 100 años de la radio recordamos a los “Locos de la Azotea”, pero en C del Uruguay también estuvieron ésos “locos” que idearon las Campañas del Abrigo, la Campaña de las 100 hs solidarias y las tradicionales Campañas del Juguete, entre tantas. Muestras de otra de las características de éste medio: la Solidaridad.
Hace 26 años que trabajo en LT 11 “Radio General Francisco Ramírez” , hoy en la conducción del programa “Arriba la Mañana”( 9 a 11.30) junto a Fabio Moscatelli, donde todos los días tengo como objetivo plasmar aquello que viví y aprendí: hacerlo con amor, pasión, solidaridad, responsabilidad, compromiso y sobre todo, con respeto hacia el oyente.

Fabio Moscatelli – LT11
Hace muchos años estudié la carrera de locución y siempre supe que esta era mi vocación; pero las herramientas que me dio la universidad me permitió construir mi camino, descubrir la magia de la radio y también saber que es hoy el propio mago de la comunicación. Debido a esto, creo que uno trabaja todos los días para buscar esos nuevos trucos que nos permita el feedback 8ida y vuelta) con los oyentes.
Con el paso del tiempo aprendí que no existen los encasillamientos, empecé haciendo deportes y hoy tengo la suerte de conducir un magazine, hacer periodismo de policiales y ponerme la ropa de humor. La radio te permite todo, es una magia increíble.
Este no es como un trabajo cualquiera, es una vocación que te lleva a pensar las 24 horas del día como locutor; todos los días del año me acuesto y me levanto pensando en la radiodifusión, algo muy difícil de comprender para el resto, se siente acá (sostuvo el entrevistado señalando su pecho con la mano derecha).
Por estos motivos, ahora que la radio cumple cien años, brindo por los que pasaron, los que están y los que vendrán para hacer que esta magia siga existiendo, para que las personas sigan eligiendo encenderla.
Obviamente que la radio es pasión, compromiso, entrega y un modo de vida que uno eligió hace muchísimos años, después de haber tenido grandes modelos a nivel nacional que admiraba. Esos que jugaban a hacer magia y que empleaban otros recursos que no eran tan tecnológicos como ahora, de los cuales se valían para evidenciar ese arte de la comunicación.
Uno se fue haciendo en este camino a la imagen de los Juan Alberto Badía, Fernando Bravo en su momento y Héctor Larrea, a quien tenemos el orgullo de tener hoy en Radio Nacional. Los veía tan lejos, pero en muchos casos los tuvimos tan cerca en diferentes ocasiones. Gracias a estos grandes inspiradores, luego hubo muchos más.
A nivel local no podemos dejar de recordar grandes voces como la del profesor Edgardo Andrés Visagno, el “gordo” Puchulu y tantos otros que han ido pasando, que sin dudas nos marcaron el camino.
Este es un compromiso diario que se renueva y donde debemos invitar constantemente a la gente para soñar. La gente espera todos los días algo nuevo de vos. Justamente quiero recordar a muchos que hicieron historia en el ámbito deportivo, desde Rodríguez en su momento, hasta Roque Rivas, Cristian Martín y Ariel Besel. Junto a todas estas personas y muchas más, amamos la radio. El compromiso, más que físico, es la gente que está detrás.

Martín Rojas – Radio La Red
Actualmente soy cronista en radio La Red, trabajo en el servicio informativo de la emisora y en los programas de Luís Novaresio y Fabián Doman. Empecé a trabajar como movilero en este medio en 2007, por donde pasaron muchos conductores durante los últimos años, con quienes tuve la posibilidad de trabajar: El “negro” González Oro, Jorge Rial, Luís Majul, Mónica Gutiérrez, Eduardo Feinmann y muchos otros.
También tuve la oportunidad de trabajar en radio Rivadavia, entre 2003 y 2008, donde me desempeñé como movilero junto a Mauro Viale, Alejandro Fantino y varios más. Arranqué en radio en 2003, cuando llegué a estudiar periodismo en Capital Federal. Me ofrecí en LT11 para hacer contactos desde Buenos Aires, desarrollando todo lo que pasaba en materia política y empecé a salir al aire en el programa del profesor Edgardo Andrés Visagno.
Muchas cosas que han pasado en mi vida periodística, tienen que ver con casualidades y con mucha suerte que he tenido en conocer personas. Una vez conocí una persona que trabajaba en el sector de prensa de Casa de Gobierno y le gustaba pescar. Me preguntó de dónde era, le conté que era de Concepción del Uruguay (Entre Ríos), que me gustaba pescar y nos pusimos a conversar. Con el tiempo empezó a autorizarme para que ingrese a la sala de periodistas de Casa Rosada, hasta que después conseguí hacerlo con la acreditación correspondiente, primero para LT11 y después para LT3 de Rosario. Fue así que trabajé uno o dos años como corresponsal para LT11 y después fui a hablar con Hugo Barreto para hacer lo mismo para Radio 9.
Una vez que estaba acreditado en Casa de Gobierno, ya trabajando para LT3 de Rosario, aprovechaba que tenía acceso a internet y teléfonos (algo muy limitado por aquellos tiempos) y aprovechaba para llamar a diferentes radios del interior para ofrecer mi servicio de corresponsalía en Buenos Aires. Llegó un momento que fui cronista de cerca de veinte radios del interior, pese a que me pagaban muy poco dinero, algunos nada. Pese a esto, lo que buscaba era ganar experiencia para intentar llegar a alguna radio más importante, a lo que finalmente accedí en 2007, mediante una suplencia en radio La Red y nunca más me fui de la empresa. Tengo algunas anécdotas de cuando llegué a estudiar a Buenos Aires. Con muy poca plata y sin el acceso a celulares que tenemos hoy, realizaba informes para el programa de Visagno en Lt11. Llamaba a la producción desde un teléfono público, con una moneda de un peso. Me atendía Nancy Sosa y ella después me llamaba al teléfono de la abuela postiza de la que actualmente es mi esposa (en ese momento era mi novia) y hacía los contactos desde ese lugar; avisando que estaba listo desde un teléfono público y saliendo al aire desde un aparato de línea. En ese tiempo era muy difícil tener internet y había que pagar en un locutorio, pero andábamos con muy poca plata para gastar en eso. Entonces, para hacer los informes desde buenos Aires, le “tomaba prestados” los diarios a una inmobiliaria vecina que abría a las 10 de la mañana, se los sacaba por debajo de la puerta con una aguja de tejer y antes de que lleguen se los devolvía para que no se dieran cuenta. De esta manera tenía acceso a la información y preparar mis informes.
También tengo momentos buenos y malos desempeñándome como periodista en radio, el más lindo fue el reconocimiento en 2016, cuando gané el Martín Fierro a mejor movilero. Nunca uno sueña con llegar a ese lugar, se me fue dando todo sin querer.
Por último quiero destacar los contactos radiales con el profesor Visagno, a quien todos lo tenían como una persona con carácter muy fuerte y sin embargo a mí me dio una posibilidad tremenda. Sinceramente, yo era muy malo como periodista (risas), me ponía muy nervioso y se me hacía muy difícil detallar todo lo que pasaba en Buenos Aires. Pese a esto, él me bancó y se lo agradezco hasta el día de hoy; al igual que a Radio 9.
Además de trabajar como cronista en La Red, los fines de semana hago, junto a Cecilia Marchant, Todo por Algo, de siete a diez de la mañana por Radio 9.

Fabián Galarraga – LT11
Mi relación con la radio empieza desde muy chiquito, como oyente en principio. Se sabe por mucha gente y para los que no lo sepan, soy una persona ciega de nacimiento. Tengo 47 años y en consecuencia, durante la década de los ochenta, cuando era un niño, una de las máximas herramientas de inclusión que tenía una persona ciega era una radio, ya que no había otros elementos como existen hoy con la tecnología que acerca tanto. Estamos en caminos y terrenos distintos en materia de inclusión.
Fue así que aprendí muchas cosas. La radio era mi mundo, mi manera de descubrir la vida, como si se me abriera una ventana todos los días escuchando a los tipos que me enseñaron a hablar; a los de acá (Concepción del Uruguay) y a los de más allá (Buenos Aires). Tuve muchos referentes de acá, que se hicieron más aun cuando la vida me dio la oportunidad de trabajar con ellos. En el orden nacional, algunos tipos me enseñaron verdaderamente a hablar.
Tuve la oportunidad de conocer y establecer cierto vínculo con Víctor Hugo Morales. Solía decir: yo quiero ser como ese hombre (risas); por supuesto tengo presente que me falta mucho para eso, pero es un norte y una referencia. Cuando era chiquito, solía decir quiero hablar como él.
Después la vida me dio la oportunidad. Debido a que soy músico y cantor, a los quince años me invitaron a conducir un programa de folklore junto a mi hermano y otros compañeros. Hasta ese momento decía que quería ser abogado, pero cuando descubrí el mundo de la radio me fascinó de tal manera que se convirtió en una pasión absoluta y dije: a esto quiero dedicarme durante mi vida. Finalmente pude hacerlo.
Así fui transitando, con programas de folklore que hice al principio y me fui metiendo cada vez más, al mismo tiempo que podía ir estudiando y formándome en el periodismo. Luego fui tomando una especie de predilección por el periodismo político, aunque lo social y lo cultural nunca me fue ajeno. Como alguna vez me dijo un profesor de radio, nada de lo humano me puede ser ajeno. Esto es lo que uno intenta por intermedio de la radio.
Tengo miles de anécdotas; pero una pintoresca fue la vez que nos tocó quedarnos con mi hermano Fernando, ciegos los dos, haciendo una transmisión de un festival de folklore y había que llenar el momento.
Tuvimos que transmitir, debido a que no había nadie, se habían ido el operador y los otros locutores, entonces estábamos solos. Nos quedamos transmitiendo el desplegué del ballet que estaba sobre el escenario. Imagínate cuánto podíamos transmitir, cuál de los dos veía menos sobre el desarrollo de las personas que estaban arriba del escenario, además de lo entretenido que esta situación podía ser en la radio (sobre el final de la anécdota, Fabián deja correr una risa contagiosa ante semejante situación).
También me tocó estar en momentos históricos como la reforma de la Constitución de 1994, pasando por tantas elecciones, el conflicto con Uruguay por las pasteras (un hito histórico en la región) y otras cuestiones políticas que se fueron desarrollando.
Siento que soy un privilegiado y que la radio me ha dado grandes cosas en la vida, por eso pudimos llevar adelante un proyecto de cine a través de este medio, con el programa que se llama “Hacete la Película”.
Hoy conduzco la primera mañana de LT11, de siete a nueve horas, y después me corro a otro estudio para hacer un programa de nueve a doce horas en radio Folk. También me desempeño como gerente de contenidos dentro de la radio pública de la ciudad.
¿Qué más le puedo pedir a la vida? Trabajo, hago y vivo de lo que me gusta. Además la gente me escuchar, me quiere y me cree. Son pocas las cosas que puedo pedirle a la vida profesionalmente.
Aun siendo una persona con cierta discapacidad, nunca sentí esa desventaja a la hora de estar en la radio. Este es un medio de comunicación que siempre fue igualador en este sentido. Es una gran herramienta de inyección de la imaginación. Podemos decir que la radio es la gran motivadora de la imaginación.
Creo que de las mejores cosas que me han pasado y de las que contamos las personas en general, es la radio como manera de comunicarnos con el otro, para enseñarnos a hablar, para ayudarnos a crecer y también a ser mejores personas.

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