Luego del mensaje pronunciado anoche por el presidente Javier Milei al dejar inaugurado el período de sesiones ordinarias del Congreso, la diputada nacional Marianela Marclay formuló fuertes cuestionamientos al rumbo del Gobierno y advirtió que “se festejan resultados fiscales mientras millones de argentinos padecen las consecuencias del ajuste en su vida diaria”.
La legisladora señaló que, si bien el Presidente destacó el equilibrio fiscal alcanzado, omitió explicar “que ese resultado se sostiene a costa de jubilaciones que no le ganan a la inflación, universidades públicas sin recursos suficientes, prestaciones para personas con discapacidad en riesgo y una pérdida sostenida de derechos laborales”.
En ese sentido, Marclay recordó que durante la actual gestión “se vetaron leyes orientadas a recomponer los haberes jubilatorios, asegurar el financiamiento universitario y declarar la emergencia en discapacidad”, y remarcó que “cada uno de esos vetos tuvo impactos concretos en la vida de la gente”.
Al referirse al sistema previsional, fue contundente: “No puede hablarse de orden cuando nuestros jubilados deben elegir entre comprar medicamentos o alimentos. Ningún superávit es legítimo si se construye sobre esa realidad”.
Respecto de la educación superior, sostuvo que “la universidad pública no es un gasto, sino una inversión clave para el desarrollo y la movilidad social, especialmente en el interior del país”. En cuanto a la reforma laboral, advirtió que “flexibilizar no significa modernizar, sino debilitar derechos que costaron décadas de lucha”.
Marclay también cuestionó la intención de reducir la edad de imputabilidad y afirmó que “la inseguridad no se combate criminalizando adolescentes, sino con más educación, prevención y oportunidades”.
Además, puso el foco en un aspecto que, según afirmó, estuvo ausente en el discurso presidencial: el endeudamiento de las familias. “Mientras el Gobierno exhibe indicadores macroeconómicos, en los barrios crece la deuda cotidiana. Cada vez más personas recurren a tarjetas, préstamos informales o créditos para cubrir alimentos, servicios y alquileres. El ajuste no desaparece: se traslada al bolsillo de la gente”, sostuvo.
Finalmente, dejó una definición política sobre el modelo de país: “Una nación no se evalúa sólo por sus números fiscales, sino por cómo viven sus jubilados, sus trabajadores y sus jóvenes. Si el equilibrio se logra recortando derechos, no es orden, es retroceso. Y frente a ese retroceso, nuestra obligación es construir una alternativa que vuelva a poner a las personas en el centro”.










