Editorial… Fotos

La foto de portada del New York Times del lunes retrata las espeluznantes consecuencias de un ataque ruso contra civiles en Ucrania. La imagen muestra a soldados ucranianos atendiendo los cuerpos ensangrentados de cuatro personas momentos después de que un mortero explotara cerca de ellos. Al tuitear la noticia completa del incidente, el periódico advirtió que la historia contenía imágenes reales fuertes. Eran mucho más que eso. Sin embargo, la foto también se usó de manera destacada en el sitio web del NYT y ocupó cuatro de las cinco columnas en la parte superior del periódico del lunes, sin ningún tipo advertencia. El subdirector editorial del diario dijo que la tapa del lunes fue una de las “más importantes de la guerra” debido al impacto de esa fotografía. Pero en las redes sociales hubo una ola de protestas. En un artículo publicado este martes el periódico respondió que no tiene una “política general para decisiones como ésta”, sino que alienta a los editores a preguntarse sobre el valor de publicar una noticia o una fotografía determinada. “El NYT se toma en serio nuestro deber de mostrar a nuestros lectores un relato preciso y sin adornos de los acontecimientos del mundo, que a veces son muy difíciles de ver pero necesarios de entender”, escribió Meaghan Looram, directora de fotografía. En general, la opinión de los periodistas justifica ese proceder, “porque es importante mostrar que los soldados rusos están atacando a civiles”. Pero, entonces, ¿dónde están las fotos del NYT de los cuerpos mutilados de los civiles afganos asesinados en la llamada operación “Libertad Duradera” (rebautizada en 2015 “Centinela de la Libertad)”? Tras 20 años de invasión, sus fotógrafos deben haber registrado alguna imagen que mereciera ir en portada como la de este lunes. En sus archivos deben tener fotografías inéditas de las operaciones “Libertad en Irak” y “Nuevo Amanecer (2003-2011). O de la operación “Resolución Inherente” (Siria, 2014). El proyecto “The Costs of War” del Instituto Watson de la prestigiosa Universidad de Brown (EE.UU.) intenta cuantificar los costos de las guerras desde el 11 de septiembre de 2001 a la fecha. Para no abrumar con cifras que se pueden leer con detenimiento en este link (https://watson.brown.edu/costsofwar/), baste decir que más de 929.000 personas han muerto en los últimos 20 años por conflictos bélicos. Entre ellos, 387.000 civiles, con un número de refugiados que supera los 38 millones, sin contar a los 2 millones de ucranianos.