La decisión oficial de aplicar cambios al denominado “dólar turista” afectó a un sector que no termina de hacer pie tras la pandemia de Covid-19. El incremento del 10% reavivó el malestar entre operadores de viajes y aerolíneas, y también comenzó a hacerse notar en la demanda de tickets. Los actores del turismo anticipan que la medida redundará en una caída en la oferta de vuelos, la pérdida de puestos de trabajo por la menor demanda y una afectación grave en el ingreso de divisas.
Desde el ámbito de las compañías aéreas internacionales, Jurca, la cámara que integra a estas firmas, expresó a través de sus voceros que cambios de ese tenor desalientan la expansión del sector tras dos años de merma comercial por efecto del coronavirus.
“Argentina en los últimos tiempos ha aplicado una serie de impuestos sobre el valor de la tarifa, como el 30% del Impuesto PAIS y ahora la actualización del 45% de Percepción + 7% de DNT (impuesto de Turismo). Esto obliga a que cada pasajero abone en impuestos un 82% adicional sobre la tarifa, desalentando la demanda e incrementado el costo total del pasaje”, afirmó la organización”.
En cuanto a las agencias de viajes, tanto la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt) y como el Foro Argentino de Consultores y Empresas de Viajes (Favce) salieron con los tapones de punta contra la medida oficial remarcando que “el turismo no es mala palabra”.
“Castigar al turismo encareciendo los viajes al exterior es no comprender el funcionamiento de una industria que genera trabajo en cada rincón de Argentina”, afirmó Gustavo Hani, presidente de Faevyt. Sus quejas apuntan a que con esta nueva medida implica una carga del 75% para quienes quieren viajar por placer sino por obligación o necesidad.









