DOBLE MORAL EN EL CORAZÓN DEL PODER

Por Juan Martín Garay (*)

La corrupción en el corazón del poder golpea a los más vulnerables.
Mientras las familias con discapacidad enfrentan trabas y abandono, los discursos de cambio encubren negocios y complicidades.

 La lucha diaria de las familias



La discapacidad no admite excusas. Las familias que la atraviesan conocen de primera mano lo que significa chocar contra la burocracia para acceder a un medicamento, una prótesis, un transporte, una atención, un acompañamiento terapéutico o una rehabilitación. Cada peso cuenta, cada demora duele, cada trámite desgasta. Y detrás de cada pedido, suele estar el esfuerzo silencioso de madres, padres y cuidadores que terminan enfrentándose a un sistema lento, indiferente y desarticulado. Por eso indigna —y duele aún más— que el Estado Nacional, en vez de proteger, haya transformado esas necesidades primero en sospecha y después en negocio, lucrando con la vulnerabilidad de quienes dependen de una mano extendida que debería estar más presente que nunca. Una mano para acompañar, no para robar con el ya tristemente célebre 3% de coimas.

Audios y confesión presidencial

Los audios de Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad, denuncian directamente a Karina Milei y a funcionarios de su entorno, y alertan al Presidente sobre maniobras de corrupción: “están choreando”. Más aún, el propio Milei declaró: “están molestos porque les estamos afanando los choreos”, una frase que suena a confesión involuntaria y confirma que la corrupción persiste con otros nombres, mientras se disfraza de triunfo sobre la “casta”.

El silencio que habla

En Entre Ríos, el IPRODI mantiene un silencio institucional que revela complicidad por omisión. La falta de respuestas y la ausencia de medidas efectivas conectan a Rogelio Frigerio con Milei: el común denominador no es la retórica ni el partido, sino la indiferencia frente a quienes más dependen del Estado. Tanto en Buenos Aires como en Entre Ríos, la vulnerabilidad se transforma en oportunidad política.

La misma vara para todos

Lo que ayer alcanzó para condenar a Cristina Fernández de Kirchner, hoy no se aplica con el mismo rigor a un Presidente y a su hermana, actual Secretaria General de la Presidencia. La llamada teoría del conocimiento —aquella que afirmaba que Cristina “no podía no saber” lo que pasaba a su alrededor— parece haberse desvanecido en la Casa Rosada. La coherencia republicana exige la misma vara para todos: admitir excepciones solo confirmaría que la corrupción cambia de nombres, pero no de métodos. La pregunta queda abierta: ¿la justicia está verdaderamente vendada o apenas usa un parche que le permite mirar solo hacia donde le conviene?

La realidad supera a la ficción

Lo que vivimos no sería un capítulo descabellado de Homo-Argentum, que retrata la viveza criolla y la fanfarronería porteña, y que debería llamarse Homo-Porteñum. El discurso contra la “casta corrupta” se derrumba frente a la evidencia de que la corrupción anida en el corazón del poder, golpeando a familias que dependen de tratamientos, medicaciones y terapias. La supuesta transparencia, de un gobierno distinto, se revelan como un montaje que transforma necesidades en negocio y complicidad.

De Buenos Aires a Entre Ríos: Milei y Frigerio, lo mismo

Milei y Frigerio se presentan como renovación, pero reproducen las peores prácticas que decían combatir. Lo que en Buenos Aires es escándalo de corrupción, en Entre Ríos se disfraza de discursos de cambio, mientras el silencio del IPRODI evidencia la continuidad de estructuras de poder. La vulnerabilidad sigue siendo un botín político.

La prioridad es la gente

No importan el apellido, el cargo ni el color político: toda corrupción merece reproche y sanción. La sociedad no puede tolerar que se juegue con los derechos de los más vulnerables. La lógica de ser duros con los débiles y complacientes con los poderosos debe invertirse de una vez. Cada decisión política y cada acto de gobierno tienen que medirse por su impacto real en la vida de los ciudadanos, porque en esa defensa se pone a prueba la verdadera responsabilidad de quienes ejercen el poder. Mientras algunos maquillan la corrupción con discursos de cambio, la ciudadanía sigue en pie, reclamando lo que le corresponde: transparencia, ética y justicia. Lo nuestro es la gente: lo único que debe importarnos.

(*) Abogado. Concejal 2023-2027. Vicepresidente 1° HCD. Presidente del Bloque Concejales PJ 2023-2027. Apoderado del Consejo Departamental PJ Uruguay. Congresal Provincial PJ ER. Secretario de Gobierno 2019-2023. Concejal 2015-2019. Presidente del Bloque Concejales PJ 2017-2019. Presidente Comisión Hacienda y Presupuesto 2015-2019. Decano del Colegio Mayor Universitario de Santa Fe 2003-2004.-