La situación de la empresa de Macri podría implicar la extensión de la quiebra al holding familiar y a los accionistas de Socma y Sideco para pagar las deudas en su totalidad.
La jueza Marta Cirulli había decretado la quiebra en julio último, pero días después la suspendió para que Correo pudiera apelar. En un nuevo dictamen, la fiscal general Gabriela Boquin analizó las razones por las que la apelación fue mal concedida. Afirmó que Correo debe quebrar porque cometió fraude a sus acreedores; que no cumplió con los requisitos que exige la ley de Concursos y Quiebras; que mintió a la Justicia; y que sus administradores vaciaron la compañía, entre otros argumentos que la empresa rechaza. También destacó que intentan llevar el expediente a un tribunal “más amigable” que se ajuste a sus intereses, en referencia al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.
Boquin solicitó a la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial que confirme la quiebra de Correo Argentino SA, la compañía residual de la familia del expresidente Mauricio Macri.
La situación de Correo podría implicar la extensión de la quiebra al holding familiar y a los accionistas de Socma y Sideco para pagar las deudas en su totalidad.
La principal empresa de la familia del exmandatario, Socma, es la accionista central de Correo (en otra época, ese lugar era ocupado por Sideco, controlada a su vez por Socma), según surge de los documentos contables presentados por ambas compañías ante la Inspección General de Justicia (IGJ).
Los hijos del expresidente Macri no son accionistas de Socma (y por lo tanto no tienen participación indirecta en Correo) desde hace más de cuatro años, cuando cedieron sus acciones a su tío Gianfranco Macri.










