El economista Alfredo Zaiat analiza que los lineamientos económicos del gobierno de Javier Milei son idénticos a los de José Alfredo Martínez de Hoz (dictadura), Carlos Menem y Mauricio Macri: libertad de precios, apertura comercial, desregulación financiera y ajuste fiscal. Sin embargo, la diferencia crucial es el contexto internacional: mientras aquellos experimentos neoliberales se desarrollaron en un marco global que los acompañaba (neoliberalismo naciente, Consenso de Washington, hegemonía de las ideas de mercado), Milei colisiona con una corriente mundial que apuesta al proteccionismo, la política industrial y la reindustrialización, lo que hace que su desenlace pueda ser aún más destructivo.
Zaiat repasa las similitudes programáticas: el discurso de Martínez de Hoz del 2 de abril de 1976 ya planteaba libertad de precios, eliminación de controles de cambio, libertad de comercio exterior, reducción de aranceles, liberalización financiera, ajuste tarifario y libertad de contratación salarial. Menem aplicó el decálogo del Consenso de Washington (disciplina fiscal, privatizaciones, desregulación, apertura). Macri profundizó la misma lógica con un endeudamiento récord que culminó en el acuerdo con el FMI de 2018.
Pero el contexto de cada ciclo fue distinto:
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La dictadura se inscribió en el naciente neoliberalismo de Reagan y Thatcher, con los Chicago boys como referencia, aunque preservó industrias estratégicas bajo control estatal.
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Menem fue el mejor alumno del Consenso de Washington, en una década de hegemonía de las ideas de mercado.
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Macri intentó restaurar el recetario en un momento de reversión de los gobiernos progresistas en la región, pero sin capacidad de administrar el endeudamiento.
El kirchnerismo fue el paréntesis que interrumpió este ciclo, en un contexto de indiferencia de EE.UU. tras el 11-S y de expansión de modelos alternativos en América Latina.
La diferencia fundamental de Milei es que su experimento avanza a contracorriente de la corriente dominante de la economía global: proteccionismo de Trump, reindustrialización de EE.UU., políticas industriales europeas frente a China, modelo de desarrollo chino. Los vectores de crisis son los mismos de siempre (atraso cambiario con reservas escasas, dependencia financiera externa, destrucción del entramado productivo), pero agravados por un contexto global adverso. «Si ya de por sí el recetario liberal conduce a una crisis, el hecho de que además avance a contramano de la dinámica de la economía global convierte ese riesgo en casi una certeza», concluye Zaiat.










