Por Sergio Ghe
Concepción del Uruguay pasa por uno de sus momentos más bajos en cuanto a poder político en la provincia de Entre Ríos.
Sin figuras descollantes dentro del peronismo gobernante, con pocos funcionarios en el gabinete de Gustavo Bordet, sin expectativas de poder, y con poca influencia en las decisiones, los principales referentes están prácticamente desaparecidos y no dan ninguna señal de querer armar algo de cara a la militancia.
Cuando se los consulta, afirman que todavía no es tiempo de armados, como si las últimas elecciones les hubieran otorgado la tranquilidad para dejarse llevar hacia el 2023. Ante esta absoluta ausencia de dirigentes, aparece el intendente Martín Oliva autoproclamándose jefe político “porque así está establecido”.
No es el único que cree que el cargo otorga poder político. Hay muchos, y en todos los partidos, que están convencidos que la chequera los avala políticamente.
Al frente de una gestión municipal que podría valorarse como correcta, Oliva insiste en dar lecciones de política.
Nadie lo aconseja sobre lo innecesario de hablar cuando no hace falta.
Dedicado de lleno a postular las bondades de Eduardo Lauritto para gobernador, vice gobernador, intendente, ministro, o cualquier otro cargo, Oliva se deja llevar, y habla.
En una nota periodística surgida esta semana a través del portal de noticias Babel de Concepción del Uruguay, Oliva no dejó ningún error para después.
Siempre en primera persona, no deja de alabarse a sí mismo en cada uno de los que él considera logros de gestión. Por el contrario, cuando algo sale mal, en vez de asumir la responsabilidad que debería tener un verdadero jefe político, le echa la culpa a los demás. Afirma, por ejemplo, que el resultado de las últimas elecciones se debió a la falta de compromiso de la militancia, no así de los dirigentes. Sí, los militantes deberían pensar lo que hicieron. “Quiero llamarlos a la reflexión”, les dice desde lo alto a modo de reto protector.
El hombre insiste, además, en querer sacarle el partido a los militantes. Mientras las bases piden internas partidarias para generar desde el PJ la movilización que le devuelva al peronismo su rol protagónico en las calles, Oliva considera que él, como intendente, debería ser el presidente del PJ Uruguay. Así, sin más.
Gestión no es igual a conducción
“A mí me legitima mi interna para presidir mi partido”, destaca. “Mi interna. Mi partido”. Narciso confunde, otra vez, la gestión municipal con el rol de la política.
Tampoco entra en detalles sobre los resultados de esa interna que insiste en recordar. No dice que sólo obtuvo algo más de 7.000 adhesiones entre 24.000 peronistas que votaron. Hubo más de 16.000 militantes que no lo consideraron apto para el cargo en esa interna.
“Considero que soy el jefe político de la ciudad, porque eso está establecido”. Frase completa. Imperdible.
Hacer política no es sólo hablar de sí mismo y tirar frases hechas.
Implica muchas otras cosas que sólo da la militancia real de años, con el conocimiento y reconocimiento de quienes han trabajado por su partido a lo largo de las últimas décadas, no de los últimos seis años.
No hay nada de malo en consultar con los que saben. El peronismo de Concepción del Uruguay tiene decenas de hombres y mujeres con vasta experiencia en triunfos y derrotas que sabrán decirle cómo debe comportarse un verdadero jefe político ante la militancia.
Hacer política es no creerse fundacional en cada acción. Es no creer, y menos decirlo, que todo ha comenzado con ellos, como si el partido que lo puso en la Intendencia no llevara ya 35 años de elecciones locales ganadas.
Las elecciones próximas no serán un paseo para el peronismo de esta ciudad, y los que realmente saben de política avizoran un panorama que preocupa. Bien podrían esos mismos preocupados, aconsejar un poco mejor a quien podría ser el primer intendente peronista que no lograr sostener a su partido al mando de la ciudad.
Con el manual de “Política para principiantes” no alcanza.










