Crecen las críticas al nuevo sistema alimentario escolar

Nancy Barbará, secretaria adjunta de AGMER Uruguay y rectora, analizó el nuevo esquema de compra de alimentos para los comedores escolares. En una entrevista con La Calle, cuestionó la iniciativa provincial y defendió el modelo actual, siempre que se incrementen los recursos destinados a las escuelas.

Por: Matías Dalmazzo

La decisión del Gobierno de Entre Ríos de avanzar con un nuevo esquema para la provisión de alimentos en los comedores escolares volvió a poner en el centro de la discusión el alcance de las políticas alimentarias destinadas a miles de estudiantes. Mientras la administración provincial sostiene que el nuevo modelo permitirá optimizar recursos y mejorar el servicio, desde distintos sectores educativos comenzaron a surgir fuertes cuestionamientos.



En ese contexto, La Calle dialogó con Nancy Barbará, secretaria adjunta de AGMER Uruguay, docente y rectora de la Escuela N° 9 América, quien rechazó la iniciativa oficial y la definió como un retroceso respecto del sistema actual. En la entrevista también planteó reparos sobre la calidad nutricional de los alimentos previstos, las condiciones de infraestructura de las escuelas para implementar el nuevo esquema y el proceso de consultas previo a su puesta en marcha.

Además, Barbará aseguró que el histórico reclamo de la comunidad educativa siempre fue incrementar las partidas destinadas a los comedores y afirmó que, si esos recursos efectivamente se duplicaran, podrían fortalecer el modelo vigente con una mayor variedad y cantidad de alimentos, sin necesidad de modificar el mecanismo de compra que hoy utilizan las instituciones.

-Con respecto al anuncio oficial de la Provincia sobre las modificaciones en el esquema de compra de alimentos para los comedores escolares, ¿qué opinión le merece la medida? ¿Considera que representa un avance o un retroceso respecto del sistema actual?

-Mi opinión es negativa. Considero que se trata de un retroceso. Las instituciones que hoy cuentan únicamente con los fondos de RAM y CPL pueden ofrecer a los estudiantes una alimentación variada, con sándwiches, frutas y alimentos frescos, nutritivos y sin conservantes. Con este nuevo esquema, en cambio, pasarían a recibir productos ultraprocesados, con alto contenido de azúcar, conservantes y alimentos «a base de lácteos», que no son leche.

Además, la propuesta desconoce que no todos los estudiantes tienen las mismas necesidades alimentarias. No todos comen la misma porción ni sienten el mismo nivel de hambre todos los días. Se descontextualiza a los estudiantes y se dejan de lado sus individualidades.

Tampoco se contemplan las necesidades propias de cada etapa del crecimiento. Pretender que un niño de 6 años reciba la misma porción que un joven de 18 demuestra un profundo desconocimiento de las necesidades nutricionales y de las particularidades de cada realidad. Incluso hay estudiantes que llegan a la escuela después de cumplir una jornada laboral y lo hacen con una demanda alimentaria mucho mayor.

-¿Qué consecuencias concretas creen que puede tener esta medida para los estudiantes, las escuelas y las comunidades del interior entrerriano?

-La mayoría de las escuelas hoy no cuenta con espacios adecuados para almacenar este tipo de mercadería. En muchos establecimientos incluso existen problemas de humedad, por lo que también nos preguntamos en qué condiciones se podrán conservar esos productos.

Además, muchas escuelas no tienen personal de comedor. Entonces surge otra duda: ¿quién será el encargado de preparar esos sobres? Tampoco todas disponen de una cocina o de la infraestructura necesaria. ¿Dónde van a calentar el agua para poder servir esos alimentos?

-Uno de los argumentos que utiliza el gobernador Rogelio Frigerio para justificar la medida es que se les está quitando una carga de trabajo a los docentes. ¿Es así? ¿AGMER ha mantenido reuniones o recibido consultas oficiales sobre esta iniciativa?

-Ese argumento es otra mentira del gobernador, como muchas de las que ha utilizado para quitar derechos y aplicar un ajuste sobre la clase trabajadora.

Como rectora de una escuela secundaria participé de las reuniones en las que se presentó este plan. Tanto los directivos del departamento Victoria como los del departamento Uruguay manifestamos un fuerte desacuerdo con la propuesta e hicimos numerosas preguntas. En esa primera instancia, la empresa no tuvo respuestas para varios de los planteos, pese a que en ese momento se anunciaba que el cambio comenzaría el 1 de agosto.

Posteriormente, en una reunión con Martín Domínguez, del área de Comedores Escolares del departamento Uruguay, se nos informó que las ESJA y las UENI no serían incluidas en el plan y que todavía no existía una fecha concreta para su implementación. También se realizó un relevamiento para identificar qué escuelas no contaban con infraestructura o personal suficiente, pero hasta el momento no se nos informó qué medidas se adoptarán en esos casos.

Desde AGMER, además, se elaboró una nota para que fuera firmada por los equipos directivos, en la que se expresan los cuestionamientos generales al nuevo sistema alimentario.

Por otra parte, las nutricionistas provinciales que participaron de la primera reunión manifestaron que no estaban de acuerdo con la iniciativa y que tampoco habían sido consultadas. Cabe recordar que desde el año pasado se viene impulsando un cambio en la alimentación escolar para ofrecer menús con menos azúcares y un mayor aporte de nutrientes y vitaminas, una estrategia promovida por esas mismas profesionales.

-El anuncio de este nuevo esquema de compra de alimentos estuvo acompañado por la noticia de que la Provincia duplicará los recursos destinados a los comedores escolares, pasando de 22.000 millones a 44.000 millones de pesos. Con ese presupuesto, ¿cómo podría funcionar el esquema actual de compra de alimentos?

-Ese es un reclamo que desde hace años se les viene planteando a todos los gobiernos: que aumenten las partidas para poder brindar un mejor servicio alimentario a los estudiantes.

Si los fondos destinados a los comedores efectivamente se duplicaran y se mantuviera el sistema actual, eso permitiría ofrecer una mayor variedad de alimentos y aumentar las cantidades disponibles. Hoy, muchas veces no es posible servir en una misma jornada una colación completa con sándwich o galletas, fruta y yogur. En numerosas ocasiones debemos priorizar alguno de esos alimentos o reducir las porciones para que alcance para todos.